Esto sirve como un conmovedor recordatorio de que a medida que la IA continúa progresando, también deben hacerlo nuestras estrategias de gestión de riesgos, específicamente a través del avance de métodos como el Análisis modal de fallas y efectos (FMEA) para identificar y abordar riesgos potenciales de manera rápida y eficiente.
Además, no es raro que los resultados del FMEA queden relegados a hojas de cálculo estáticas, desconectadas de otros procesos vitales de control de diseño y del Sistema de Gestión de Calidad (QMS).
El proceso actual es demasiado engorroso y a menudo conduce a atajos y soluciones de copiar y pegar debido a la tensión mental de considerar cada falla imaginable en varios departamentos, dependiendo en gran medida del análisis manual.
Ya es hora de aprovechar la IA para combatir estas limitaciones, mejorando la evaluación de riesgos y al mismo tiempo ayudando a los operadores humanos a identificar inconsistencias en el razonamiento.