El término «conspiración» tiene sus raíces en la palabra latina «conspirare», que significa «respirar juntos» o «conspirar». El prefijo «con-» significa «con», mientras que «piratería» proviene de «pirata», en referencia a un ladrón de mar o corsario. Curiosamente, los estados a menudo contrataban a corsarios para operaciones encubiertas, incluidos actos que, de ser abiertos, se considerarían actos de guerra. Estas acciones clandestinas apuntaban a lograr objetivos políticos sin atribución directa al gobierno patrocinador. Por lo tanto, la evolución de «conspiración» como sinónimo indirecto de gobierno refleja asociaciones históricas con operaciones encubiertas realizadas por actores sancionados por el Estado.