Hayek llega a Viena (1931) Lionel Robbins y William Beveridge quedaron en segundo lugar en el duelo más revelador de la historia de la economía. Friedrich Hayek llegó a Londres en enero de 1931. John Maynard Keynes y Friedrich Hayek. Ambos presentaron visiones opuestas sobre la economía, el papel del gobierno en la economía y cómo alcanzar la prosperidad.
La película clásica de 1962 dirigida por John Ford, "El hombre que mató a Liberty Valance". En el contexto del libro, Wapshott utiliza esta referencia cinematográfica para ilustrar el conflicto ideológico entre Keynes y Hayek. Así como en la película, donde se contraponen la ley y el orden representados por Ranse Stoddard (James Stewart) y la anarquía personificada por Liberty Valance (Lee Marvin), el autor compara las ideas de Keynes y Hayek como fuerzas opuestas que compiten por la supremacía en la política económica global.
Keynes: Representa el "orden" y la intervención estatal. Keynes argumentaba que, en tiempos de crisis económica, el gobierno debía intervenir activamente en la economía, a través de políticas fiscales y monetarias expansivas, para estimular la demanda agregada y reducir el desempleo. Keynes creía que los mercados, sin la intervención del Estado, podían fallar y causar grandes sufrimientos económicos.
Hayek: Simboliza la "libertad" y la mano invisible del mercado. Hayek sostenía que la intervención estatal en la economía era perjudicial, ya que distorsionaba los precios y el sistema de incentivos, lo que a largo plazo generaba más problemas que soluciones. Para Hayek, la libertad económica y los mercados libres eran fundamentales para garantizar el crecimiento económico y la prosperidad.
En "El hombre que mató a Liberty Valance", Wapshott examina cómo la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión alteraron el equilibrio de poder entre las ideas de Keynes y Hayek. Durante la guerra, las políticas keynesianas de intervención estatal y gasto público masivo ganaron terreno, mientras que las ideas de Hayek fueron relegadas. Sin embargo, después de la guerra, con la creciente preocupación por la inflación y la deuda pública, las ideas de Hayek comenzaron a resurgir, especialmente en los círculos políticos conservadores.
Wapshott detalla cómo este enfrentamiento ideológico tuvo un impacto duradero en la política económica global, con cada hombre siendo visto como el héroe o el villano dependiendo de la perspectiva económica adoptada. Keynes, por su enfoque práctico y soluciones inmediatas, fue aclamado por muchos como el salvador de las economías en crisis, mientras que Hayek, con su insistencia en la libertad individual y la desconfianza hacia el poder gubernamental, fue reverenciado por aquellos que temían el poder del Estado.
"El hombre que mató a Liberty Valance" en el libro Keynes vs Hayek es una reflexión sobre cómo las ideas de estos dos titanes económicos no solo definieron sus épocas, sino que continúan influyendo en la política económica contemporánea. La batalla entre intervención estatal y libre mercado es un debate que, al igual que en la película de Ford, presenta héroes y villanos dependiendo de la perspectiva desde la cual se observe.