Boeing es un ejemplo de cómo la intervención del gobierno puede crear problemas que luego intenta resolver.
La empresa no perdió su ventaja de calidad en un entorno de libre mercado donde la competencia impulsa la innovación y la eficiencia. En cambio, Boeing se convirtió en parte del complejo militar-industrial, donde la demanda se alimenta del favor político y la financiación federal en lugar de las necesidades genuinas del mercado. Como resultado, opera desconectada de las señales reales de oferta y demanda, e incluso los pedidos de aviones civiles a menudo se originan en aerolíneas estatales o subsidiadas.
Esto no es un fracaso del capitalismo, sino una consecuencia del corporativismo respaldado por el gobierno.
Después de invertir miles de millones en subsidiar estas conductas, el gobierno gasta miles de millones más para regular los mismos problemas que ayudó a crear. Sin embargo, el público a menudo ve una mayor regulación como la solución, cuando la respuesta real podría estar en reducir los subsidios y permitir que las fuerzas del mercado funcionen.
«Nunca he entendido por qué es codicia querer quedarse con el dinero que uno ha ganado, pero no codicia querer quedarse con el dinero de otro».
— Thomas Sowell
#IntervencióndelGobierno
#ComplejoMilitarIndustrial
#EconomíaDeLibreMercado
#SubsidiosCorporativos
#RegulaciónVsSubsidios
#FuerzasDeMercado
#CapitalismoVsSocialismo
#PolíticaPública
#ResponsabilidadEconómica
#BienestarCorporativo