Estados Unidos mantiene 9.000 soldados en Siria, pero sigue rehusándose a tomar medidas contundentes contra el régimen de Castro en Cuba, una cámara de los horrores que ha oprimido al pueblo cubano durante décadas. Durante la administración de Clinton, agentes federales devolvieron por la fuerza a Elián González a Cuba, condenándolo a ser adoctrinado por el padrino de la tiranía. Sin embargo, no hubo un esfuerzo similar para apoyar a los disidentes que han luchado incansablemente por la libertad y los derechos humanos.
Una de las formas más crueles de intolerancia radica en asumir que los cubanos habrían derrocado a Castro si realmente se opusieran a él, mientras se ignora el papel de las políticas estadounidenses en impedir ese cambio. Desde el infame Pacto Kennedy-Khrushchev, Estados Unidos ha limitado, en la práctica, cualquier posibilidad de liberar a Cuba.
Hoy, la administración Trump muestra disposición a traicionar a Ucrania y, al mismo tiempo, considera deportar a refugiados cubanos de vuelta al régimen opresor, a solo 90 millas de las costas estadounidenses. ¿Dónde queda el compromiso con los valores de libertad y justicia?
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