A veces, lo das todo y te entregas por completo. Rompes barreras de desempeño, no porque alguien te lo pidió, sino como un desafío personal. Le das a tu cliente más de lo que esperaba, no por quién es, sino por quién eres tú. Alcanzas plus ultra, superando tus propios límites. El reconocimiento ya no importa porque compites contra tu mejor versión, abriéndote camino hacia lo desconocido. Que el cliente reciba más de lo que pidió es solo una consecuencia—lo hiciste para elevar tu propio desempeño, sabiendo que ellos también pueden elevar el suyo.