Schumpeter, reconocido por sus aportes sobre el desarrollo económico, la innovación y la destrucción creativa, mantuvo diferencias significativas con la Escuela Austriaca de Economía en cuestiones fundamentales como la teoría del valor, el capital y el papel del emprendimiento. Sin embargo, en su ensayo de 1918 titulado «La crisis del Estado fiscal», Schumpeter ofrece una visión crítica del Estado que converge notablemente con las advertencias formuladas por pensadores austriacos como Ludwig von Mises y Murray Rothbard.
En dicho ensayo, Schumpeter se aparta de la noción idealizada del Estado como un agente orientado naturalmente al bien común. En lugar de ello, plantea una concepción realista y funcional del Estado, viéndolo como una entidad cuya evolución está íntimamente ligada a las estructuras fiscales y a las relaciones de poder. El análisis parte de una premisa provocadora: el sistema fiscal de un país revela la esencia de su organización política y social.
Schumpeter sostiene que el Estado moderno, lejos de ser una creación racional guiada por la voluntad colectiva o el contrato social, es producto de luchas históricas por el poder y por el control de los recursos, siendo los impuestos una manifestación clara de esas tensiones. Para él, la expansión fiscal no solo implica un aumento del gasto público, sino también un riesgo latente de disolución del equilibrio institucional y del orden liberal si no se contiene dentro de límites políticos y sociales claros.
Este diagnóstico coincide profundamente con las críticas que Mises y Rothbard hacen al intervencionismo y al crecimiento del Estado. Mises advertía que la expansión estatal socava las bases del cálculo económico y la libertad individual, mientras que Rothbard identificaba al Estado como una institución coercitiva que sobrevive mediante la extracción forzada de recursos —la tributación— y no por mecanismos voluntarios de cooperación como ocurre en el mercado.
Ambos enfoques, el de Schumpeter y el de los austriacos, convergen en su desconfianza hacia el Estado como entidad neutral o benevolente. Comparten la preocupación de que, cuando el aparato estatal se financia cada vez más mediante la exacción fiscal o la deuda pública, se erosiona la base moral y económica de una sociedad libre.
Schumpeter no puede clasificarse como un pensador austriaco en sentido estricto, «La crisis del Estado fiscal» lo coloca en sintonía con la tradición liberal clásica y con la crítica austríaca al poder político. Su lucidez al advertir que el control fiscal puede determinar el rumbo civilizatorio de una nación, hacia más libertad o más dominación, lo convierte en un aliado intelectual clave en el debate sobre los límites legítimos del Estado.