El problema actual: la degradación del dinero como institución moral y económica.
Vivimos bajo un sistema monetario fiduciario (chartalista) donde los Estados, a través de sus bancos centrales, tienen el monopolio de la emisión de dinero. Esta concentración de poder ha generado tres problemas alarmantes:
Pérdida del poder adquisitivo: La inflación persistente erosiona los ahorros de las familias. Por ejemplo, en países como Argentina o Turquía, el dinero ya no cumple su función básica como reserva de valor. Expansión desmedida del Estado: Al financiar gasto sin respaldo (vía emisión), los gobiernos evaden el control democrático que impone la recaudación fiscal real. Crisis de confianza institucional: Cuando el dinero pierde su conexión con el esfuerzo humano (producción, ahorro), se destruye el contrato moral que lo sostiene.
Ludwig von Mises:
“La inflación es una forma de impuesto encubierto que solo beneficia al primer receptor del dinero.”
Ludwig Von Mises y los austríacos, el dinero no es una creación del Estado, sino del proceso de mercado. Su valor debe remontarse a su uso previo como bien económico real (teorema regresivo). El intento estatal de crear valor "ex nihilo" no solo es ineficiente, sino inmoral: traslada recursos sin consentimiento.
Friedrich Hayek:
“Privar al dinero de su función de medida confiable es equivalente a sabotear el sistema de precios, que es el sistema nervioso de la economía.”
Friedrich Hayek temía que el monopolio estatal sobre la moneda condujera al totalitarismo financiero. Su propuesta de desnacionalización del dinero buscaba restaurar la competencia monetaria.
Ejemplos reales y preocupantes. Estados Unidos (2020-2024) El uso agresivo de política fiscal y monetaria (basado en ideas de la MMT) durante y después de la pandemia disparó el déficit y elevó la inflación al 9% en 2022.
Consecuencia: pérdida de confianza en la Reserva Federal, aumento del oro y Bitcoin como activos refugio.
El caso de Argentina. Décadas de emisión sin respaldo llevaron a una inflación crónica (140% anual en 2023). La dolarización informal y el crecimiento del uso de criptomonedas reflejan una búsqueda espontánea del mercado por soluciones más estables.
Zimbabue y Venezuela. El exceso de confianza en el Estado como “creador del valor monetario” derivó en hiperinflación y colapso del sistema financiero. El dinero se convirtió en papel sin valor.
Restaurar el dinero como institución ética y económica
Propuesta Austríaca: Desmonopolizar la emisión monetaria. Permitir la competencia entre monedas: oro, criptomonedas, divisas estables.
Ejemplo: En El Salvador, la legalización de Bitcoin (aunque no exenta de críticas) representa un intento de escapar del ciclo del dinero fiduciario débil. Estabilidad monetaria a través de reglas claras, no discrecionalidad.
Desde otras corrientes liberales (como el monetarismo de Friedman): Imponer límites estrictos a la expansión monetaria (por ejemplo, regla del crecimiento monetario).
Propuesta institucional: Bancos centrales verdaderamente independientes y transparentes, auditados regularmente, con objetivos centrados en la estabilidad de precios y no en el financiamiento estatal.
Educación financiera y descentralización monetaria. Propuesta de la Escuela Austríaca.
Fomentar la educación económica para que los ciudadanos entiendan qué es el dinero, cómo se devalúa y cómo protegerse. Estimular ecosistemas descentralizados (blockchain, monedas privadas, mercados de ahorro descentralizados). Reforma institucional profunda: del monopolio a la subsidiariedad. Replantear el rol del Estado en la economía: que proteja derechos, no que intervenga en la creación de valor. Fomentar marcos legales que protejan la propiedad privada, los contratos y la competencia, también en el ámbito monetario.
Hacia una nueva ética del dinero. La lucha entre metalismo y chartalismo es, en el fondo, una lucha por el alma del dinero. ¿Será un instrumento de libertad y cooperación social, nacido del mercado y sostenido por la confianza mutua? ¿O seguirá siendo un arma de poder estatal, moldeado al antojo de políticos y burócratas?
Las soluciones no vendrán únicamente desde los libros. Vendrán cuando ciudadanos, empresarios, educadores y legisladores se atrevan a cuestionar el sistema vigente y a experimentar con nuevas formas de dinero más éticas, más estables y más libres.