En la tradición filosófica clásica, particularmente en Aristóteles y Tomás de Aquino, el bien común no es simplemente la suma de los bienes individuales, sino un bien más alto que perfecciona a todos los miembros de la comunidad en cuanto comunidad. Es un bien “difusivo de sí mismo” (bonum est diffusivum sui), es decir, que tiende a comunicarse, a realizarse en la convivencia.
Tomás de Aquino distingue entre: Fin común (finis communis): aquello que da sentido a la vida comunitaria (paz, justicia, virtud). Bien común (bonum commune): el resultado o la plenitud alcanzada por todos al participar en ese fin.
Este marco metafísico establece que el hombre es un ser social por naturaleza (animal politikon) y que su perfección moral y espiritual no puede alcanzarse aislado.
Diferencia esencial entre el bien común y el bien particular. Bien particular: satisface una necesidad individual (ej. alimento, propiedad). Bien común: perfecciona a todos en tanto comunidad (ej. justicia, orden jurídico, libertad institucional).
Ejemplo: El acceso a internet como servicio público. Si bien cada individuo se beneficia (bien particular), su disponibilidad y uso como medio de educación, libre expresión e innovación constituye un bien común.
“Lo que es útil para todos no pertenece a nadie en particular, pero pertenece a todos como comunidad.” Jacques Maritain
El bien común debido. No todo lo que se llama “bien común” lo es verdaderamente. El bien común debido implica:
No anule al individuo. Sé conforme a la ley natural. Promueva la virtud y la dignidad humana.
Ejemplo: Las políticas de salud pública deben orientarse a proteger la vida sin violar principios como la objeción de conciencia o la libertad de elección médica.
La sociedad natural del hombre. Desde Aristóteles hasta la Doctrina Social de la Iglesia, la sociedad es un hecho natural, no artificial. La familia y la comunidad política son formas naturales de vida humana.
“La sociedad no es una convención, sino una exigencia natural de la persona.” Juan Pablo II, Centesimus Annus
Crítica contemporánea: El individualismo radical moderno, especialmente en corrientes como el libertarismo extremo o el utilitarismo, niega esta sociabilidad natural, reduciendo la vida en común a contrato.
El bien común político y el fin de la vida social. El bien común político abarca justicia, paz, orden, y promoción de la virtud. Su finalidad no es el crecimiento económico per se, sino la realización del ser humano..
Ejemplo: Países como Suiza o Estonia han promovido leyes y reformas que combinan libertad económica con fuerte cohesión institucional, respetando tanto la dignidad del individuo como las necesidades colectivas.
Finis operis y finis operantis de la sociedad. Finis operis (fin objetivo): lo que la sociedad produce como estructura — orden, justicia, legalidad.. Finis operantis (fin subjetivo): la intención con la que las personas participan en ella, bien moral, servicio, caridad.
“La estructura no salva por sí sola. El bien común exige virtudes de los ciudadanos.” Benedicto XVI, Caritas in Veritate.
Bien común y dignidad de la persona. No hay contradicción entre la primacía del bien común y la dignidad de la persona, sino complementariedad. La persona se realiza en comunidad. El bien común es garante de la dignidad.
Ejemplo: Sistemas de justicia que permiten defenderse con debido proceso protegen tanto el bien común (orden) como el derecho individual (justicia).
Bien común y derechos de la persona. La primacía del bien común no justifica la violación de los derechos fundamentales. La clave está en comprender los derechos como relacionales, no como absolutos desvinculados de deberes.
“La libertad que ignora el bien es una libertad que destruye.” Alejandro Llano.
Contra el antipersonalismo moderno. Corrientes colectivistas, como el comunismo o algunos nacionalismos totalitarios, han invocado el bien común como excusa para anular la persona.
“Cuando el Estado pretende sustituir la iniciativa de la sociedad, destruye el bien común que dice proteger.” Friedrich Hayek, Camino de servidumbre Ejemplo: En regímenes como el chino, el control estatal se justifica por la “armonía social”, pero restringe severamente libertades básicas como religión, expresión o privacidad digital.
La primacía del bien común y el planteo personalista Autores como Jacques Maritain y Emmanuel Mounier propusieron un personalismo comunitario donde el bien común es el ambiente en el que la persona florece.
“El bien común no se opone a la persona; es su condición de posibilidad.” Jacques Maritain
Radio de acción de la ley positiva humana.
La ley positiva solo es legítima cuando: Está fundada en la ley natural. Se orienta al bien común. Respeta la libertad responsable.
Ejemplo: Una ley que obliga a censurar el discurso político por “seguridad” puede ir contra el bien común si viola la libertad de expresión sin proporcionalidad ni justicia.
La primacía del bien común es una doctrina rica y esencial para reconstruir sociedades éticas, libres y ordenadas. Lejos de contradecir la libertad individual, la garantiza en un marco que permite la plena realización humana. Frente al egoísmo posesivo del liberalismo atomista y al autoritarismo colectivista, la primacía del bien común nos ofrece una visión integrada del ser humano: libre, digno, social y trascendente.