En los últimos años, gobiernos y grandes corporaciones han impulsado la idea del reshoring (traer de vuelta la producción al país de origen) y el onshoring (localizarla dentro de las fronteras nacionales) como estrategias para reducir riesgos y fortalecer la “soberanía económica”. Se ofrecen subsidios millonarios, créditos fiscales y políticas proteccionistas bajo el argumento de “seguridad nacional” y “creación de empleos”.
Pero desde la perspectiva de Ludwig von Mises y la Escuela Austríaca de Economía, esta visión es un espejismo que ignora principios básicos del funcionamiento del mercado.
El problema de las señales de precios
Las cadenas de suministro globales no son un accidente ni el resultado de conspiraciones corporativas: son el fruto de un proceso espontáneo donde precios, costos y preferencias guían el capital hacia su uso más eficiente. Cuando un gobierno subvenciona el reshoring de fábricas, interrumpe este proceso y envía señales falsas al mercado.
El resultado no es mayor resiliencia, sino malinversión. Se construyen plantas no porque el consumidor lo demande, sino porque el subsidio lo hace rentable en el corto plazo.
Seguridad aparente, fragilidad real
Paradójicamente, las políticas de “soberanía industrial” suelen hacer a la economía más frágil. Al limitar la competencia internacional y restringir la especialización, se eleva el costo de producción, se reduce la innovación y se genera una dependencia artificial de subsidios estatales.
Como señaló Mises: “El proteccionismo no protege a la nación. Protege a grupos privilegiados a expensas del resto de la población.”
La verdadera resiliencia
La historia muestra que las cadenas de suministro más robustas son aquellas que surgen del libre comercio y la descentralización. Diversificar proveedores globalmente, en lugar de encerrarse tras muros políticos, permite adaptarse mejor a crisis y disrupciones.
La auténtica seguridad económica no se construye con planes industriales diseñados en despachos estatales, sino dejando que el mercado —a través de la cooperación voluntaria y la competencia— configure la red más eficiente y flexible posible.
Conclusión
El reshoring promovido por subsidios y proteccionismo es otra forma de planificación central disfrazada de pragmatismo. Puede dar titulares políticos y beneficios a sectores privilegiados, pero a largo plazo erosiona la prosperidad general.
Como bien enseñó Mises, la única política industrial verdaderamente sostenible es la que confía en el mercado libre. Todo lo demás es pan para hoy y hambre para mañana.
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