Si bien la lógica y la matemática manejan sistemas de razonamiento independientes del tiempo (sincrónicos), el sistema praxeológico, desde el punto de vista epistemológico, presupone las categorías de tiempo y causalidad.
La praxeología se interesa por el cambio, la causalidad, el "demasiado tarde" y el "demasiado temprano", siendo anterioridad y consecuencia conceptos esenciales para su razonamiento.
Orientación hacia el futuro y ubicación en el presente:
La acción apunta siempre al futuro; por su esencia, consiste en planear y actuar para alcanzar un mañana mejor. Su objetivo es lograr condiciones futuras más satisfactorias.
La acción influye exclusivamente sobre el futuro; nunca sobre el presente, el cual se hunde inexorablemente en el pasado.
Aunque el objetivo es el futuro, la acción se halla en el presente, porque este instante encarna su realidad. El presente ofrece una oportunidad para la acción, comparando el pasado con el futuro.
El praxeológico presente debe amoldarse al pasado astronómico, entendiendo el pasado como aquello que todavía conserva su validez actual y es idéntico a la acción.
El malestar que impulsa la acción produce las circunstancias futuras tal como el actor entiende que se presentarían si no interviniera.
Naturaleza de la acción y la coherencia: La acción humana implica la concurrencia de condiciones específicas para lograr los objetivos perseguidos.
La acción humana se aplica a esfuerzos concertados de varias acciones. Las actuaciones suceden invariablemente, unas más rápido que otras. Sería erróneo atribuir la coincidencia temporal a un propósito unitario.
La constancia y la racionalidad son nociones completamente diferentes. La coherencia praxeológica es indispensable. Esto implica que el interés del actor debe adaptarse continuamente a las cambiantes condiciones. Un sistema lógico, en contraste, debe ser coherente y no presentar contradicciones.
Rechazo de la "irracionalidad" en la acción: Praxeología rechaza el concepto de acción "irracional" o "no racional". No se puede diferenciar la acción racional de la "irracional" basándose en la formulación de proyectos o planes previos.
Atribuir "no racional" a una acción es simplemente un juicio de valor arbitrario.
El principio praxeológico establece que no existe una "anti-irracionalidad" praxeológica. La refutación de este teorema es un objetivo de la praxeología.
La presencia de "ánimo" es una virtud esencial en el hombre que actúa, permitiéndole adaptarse rápidamente y ajustar su conducta a las mutables condiciones del mercado.