Se describe como una práctica en la que los políticos y burócratas utilizan el dinero de los contribuyentes a través de asignaciones presupuestarias, endeudamiento y otras formas.
El propósito principal de este abuso es ampliar las redes clientelares que pueden ser utilizadas con fines electorales.
Este fenómeno se manifiesta a través de varias acciones: • Repartir cada vez más regalos y privilegios. • Ampliar la cantidad de contrataciones. • Aumentar el número de personas que dependen del presupuesto del Estado.
La intención detrás de estas acciones es que las personas voten a favor de que no haya cambios en la administración actual. La fuente señala que esto se ha observado muy claramente en países como Argentina y España.
Se enfatiza que el abuso presupuestario es muy peligroso porque es una forma legal de robarse las elecciones a cualquier nivel.