Las limitaciones del cálculo económico, destacando que muchos aspectos fundamentales de la vida, como el honor o la salud, no pueden cuantificarse monetariamente. Se argumenta que, si bien el dinero y los precios son herramientas útiles para las transacciones de mercado y la toma de decisiones, no deben aplicarse a la valoración de bienes no comerciales, ni se puede calcular el "bienestar social" con base en ellos. Además, se critica la tendencia a percibir los precios como fijos y estables, explicando que su variabilidad es inherente a la naturaleza de las relaciones de intercambio y las valoraciones individuales. Finalmente, el autor señala que la creencia en la mensurabilidad objetiva de los valores es un error persistente, tanto en la economía popular como en la teoría económica clásica, con consecuencias negativas para la política económica.
Qué Queda Excluido del Cálculo Económico:
• Factores intangibles de grandes hazañas: Aunque algunos medios pueden adquirirse con dinero, los factores principales como el honor, la virtud y la gloria no pueden comprarse.
• Atributos personales y la vida misma: El vigor físico, la salud y la vida desempeñan un papel de medio y fin en la acción, pero exceden el ámbito del cálculo económico.
• Bienes invaluables o parcialmente monetizables: Hay cosas que no se pueden valorar en dinero o que solo en parte pueden cifrarse monetariamente, como las condiciones artísticas o el interés histórico de un edificio, si no generan ingresos.
• Intereses puramente individuales: Aquello que solo interesa a un individuo y no motiva a otros a afrontar sacrificios económicos para conseguirlo, también queda fuera del cálculo económico.
• La vida humana y la salud en una sociedad libre: A diferencia de los tiempos de la esclavitud donde existían precios de mercado para los esclavos, en una sociedad de hombres libres, la vida y la salud no son medios sino fines, y por lo tanto, no entran en el cómputo de los medios.
Utilidad del Cálculo Económico a Pesar de sus Límites: A pesar de estas exclusiones, el texto subraya que estas consideraciones no prejuzgan la utilidad del cálculo económico. Las cosas que quedan fuera de su dominio suelen ser fines o bienes de primer orden, cuyo valor e interés el cálculo no puede apreciar. Sin embargo, el sujeto puede comparar dichos bienes con los costos de su consecución para tomar decisiones. Un ejemplo es un Ayuntamiento que debe elegir entre dos proyectos de traída de aguas, uno que derriba un edificio histórico y otro más costoso que lo evita; los ediles pueden resolver el dilema aún sin valorar monetariamente los sentimientos asociados al monumento. El hecho de que los bienes que no se compran ni venden en el mercado estén al margen del cálculo no afecta los valores morales y estéticos, y esta peculiar presentación incluso facilita las decisiones.
Críticas al Cálculo Económico y al Dinero: El texto aborda la crítica al dinero, los precios monetarios y las transacciones mercantiles. Hay "locuaces sermoneadores" que acusan a la civilización occidental de ser una "civilización de traficantes y mercaderes", atacando la "filosofía del dólar" y predicando lo "irracional". Estos críticos consideran al dinero y al cálculo como la fuente de los males más graves. Sin embargo, el autor argumenta que el método desarrollado por el hombre para ordenar sus actuaciones y conseguir sus fines no impide a nadie vivir de acuerdo con sus principios más convincentes, como una vida a lo Tomás Kempis o el sacrificio por causas sublimes. La preferencia de las masas por novelas policíacas sobre poesía, por ejemplo, que las hace más rentables, no tiene que ver con el dinero ni la contabilidad monetaria. Además, la existencia de forajidos o funcionarios venales no se debe al dinero. La honradez "paga"a quien valora subjetivamente atenerse a ciertos principios por encima de las ventajas de no seguirlos.
Existe un segundo grupo de críticos que no comprenden que el cálculo económico es un método para quienes viven bajo un orden social basado en la división del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción. Este sistema permite calcular el beneficio particular, pero nunca el "bienestar social". Para el cálculo, los precios de mercado son hechos irreductibles, y no sirve cuando los planes se ajustan a valoraciones dictatoriales en lugar de la demanda libre de los consumidores. Tampoco puede emplearse para juzgar actuaciones según un imaginario "valor social" o desde la perspectiva de la "sociedad en su conjunto". El cálculo económico en términos de precios monetarios es el que practican los empresarios en una sociedad de mercado.
Naturaleza y Límites de la Valoración Monetaria:
• Precios de mercado: Quien utiliza el cálculo económico debe evitar juzgar la realidad de manera despótica. Los empresarios, inversores, propietarios y asalariados pueden usar los precios para el cálculo bajo el sistema capitalista, pero fuera de él no sirve. Es ridículo valorar monetariamente bienes que no son objeto de contratación o calcular con cifras arbitrarias sin relación con la realidad mercantil.
• Incalculabilidad de la riqueza nacional: Es posible cifrar los ingresos o la fortuna de personas, pero carece de sentido pretender calcular la renta nacional o la riqueza de un país. El texto considera pueril pretender cifrar monetariamente la riqueza de una nación o de la humanidad, comparándolo con intentar resolver los enigmas del universo divagando sobre las dimensiones de la pirámide de Keops. Un empresario puede transformar sus propiedades en dinero, pero una nación no. Las equivalencias monetarias son precios dinerarios, es decir, relaciones de intercambio entre dinero y bienes/servicios, no medidas en unidades monetarias.
Variabilidad y Percepciones sobre los Precios: • Fluctuación constante: Los tipos de intercambio fluctúan de continuo porque las circunstancias que los originan también están en perpetua mutación. El valor que el individuo atribuye al dinero y a los bienes es fruto de una elección momentánea, y cada instante futuro puede generar nuevas circunstancias y valoraciones. La variabilidad de los precios es lo normal; lo sorprendente sería que no oscilaran en mayor medida.
• Nociones populares de rigidez: A pesar de la fluctuación diaria, las ideas populares sobre producción, consumo y precios están contaminadas por una noción vaga y contradictoria de rigidez de precios. Se tiende a creer que la estructura de precios anterior es normal y conveniente, y a condenar toda variación como una violación de las normas de la naturaleza y la justicia.
• Refutación de la estabilidad histórica: Sería un error pensar que estas creencias populares provienen de épocas pasadas con condiciones de intercambio más estables. El texto sugiere, por el contrario, que la integración de mercados y la organización del comercio mundial han tendido a minimizar la frecuencia e importancia de las oscilaciones de precios. Las nociones populares sobre el dinero y los precios no derivan de ideas formadas en el pasado ni son reminiscencias atávicas, sino que la gente se enfrenta a diario con los problemas de las continuas compraventas.
• Intereses a corto plazo: Quienes ven sus intereses a corto plazo perjudicados por un cambio de precios se quejan, proclamando que los precios anteriores eran más justos y normales, y que la estabilidad es conforme a las leyes de la naturaleza y la moral. Sin embargo, toda variación de precios perjudica a unos y favorece a otros, y estos últimos no opinarán lo mismo sobre la rigidez.
• Raíces de la idea de estabilidad: La popularidad de la idea de estabilidad de precios no se explica por reminiscencias atávicas ni por intereses egoístas, sino por el hecho de que las ideas sobre relaciones sociales se han construido siguiendo modelos de las ciencias naturales. Economistas y sociólogos que conciben las ciencias sociales como la física o la fisiología cometen los mismos errores que la mentalidad popular.
• Error clásico sobre el valor objetivo: Incluso los economistas clásicos . que el valor es un hecho objetivo, una condición inherente a las cosas, medible. No comprendieron el carácter puramente humano y personal de los juicios de valor. Samuel Bailey fue el primero en percatarse de la esencia de preferir una cosa a otra, pero su ensayo no fue considerado.
• Relevancia para la política económica: Refutar el error de la mensurabilidad en la acción no solo interesa a la economía, sino también a la política económica, ya que las medidas desastrosas actuales se deben en gran parte a la confusión por la idea de que hay algo fijo y medible en las relaciones interhumanas.
Definición y Ejemplos de Valores No Monetarios: Los valores no monetarios son aquellos que no se pueden comprar ni vender por dinero. Incluyen:
• Factores intangibles de grandes hazañas: Para realizar grandes hazañas, si bien algunos medios pueden adquirirse con dinero, los factores principales como el honor, la virtud y la gloria no se pueden comprar.
• Atributos personales y la vida misma: El vigor físico, la salud y la vida desempeñan un papel tanto de medio como de fin en la acción humana, pero exceden el ámbito del cálculo económico. En una sociedad de hombres libres, la vida y la salud no son medios sino fines, y por lo tanto, no pueden entrar en el cómputo de los medios. Incluso, las indemnizaciones por muerte fijadas por ley no representan el precio de la vida humana.
• Bienes invaluables o parcialmente monetizables: Hay cosas que no se pueden valorar en dinero, y otras que solo en parte pueden cifrarse monetariamente. Un ejemplo claro es el valor artístico o el interés histórico de un edificio antiguo, si estas circunstancias no generan ingresos dinerarios o materiales.
• Intereses puramente individuales: Aquello que solo interesa a un determinado individuo y que no motiva a otros a afrontar sacrificios económicos para conseguirlo, queda excluido del ámbito del cálculo económico.
• La riqueza de una nación o de la humanidad: El texto considera pueril pretender cifrar monetariamente la riqueza de una nación o de toda la humanidad, ya que una nación no puede transformar sus propiedades en dinero de la misma manera que un empresario. Las equivalencias monetarias son relaciones de intercambio, no medidas absolutas.
Implicaciones para la Toma de Decisiones: A pesar de que el cálculo económico no puede apreciar el valor o el interés de estos bienes, que suelen ser fines o bienes de primer orden, el sujeto puede compararlos con los costes que su consecución exige para tomar una decisión. Por ejemplo, un Ayuntamiento puede resolver el dilema entre dos proyectos de traída de aguas –uno que derriba un edificio histórico y otro más caro que lo evita– sin valorar en cifras monetarias los sentimientos asociados al monumento. El texto sugiere que la peculiar presentación de los valores que no pueden ser objeto de ponderación dineraria incluso facilita las decisiones a tomar, y lamentar que estén al margen del cálculo carece de fundamento, pues no por ello quedan afectados los valores morales y estéticos.