El cálculo monetario es la herramienta fundamental que guía la acción humana productiva dentro de una sociedad basada en la división del trabajo y la propiedad privada. Esta herramienta permite a los individuos distinguir entre producciones rentables y no rentables, anticipando qué bienes serán valorados por los consumidores y cuáles serán rechazados. Así, cada decisión económica, desde la planificación hasta la evaluación retrospectiva de resultados, se basa en cálculos monetarios de costos, beneficios, pérdidas y ganancias.
Este sistema solo es posible en contextos donde existe dinero como medio común de intercambio y propiedad privada de los medios de producción. El cálculo monetario está orientado a los resultados y beneficios individuales, no a valores sociales colectivos abstractos. Por ello, no sirve para evaluar acciones realizadas por organismos colectivos o estatales de manera centralizada.
El cálculo monetario también impulsa el desarrollo técnico y científico, ya que transforma medidas físicas en herramientas prácticas en la lucha por mejorar la calidad de vida y reducir el sufrimiento. Su máxima expresión se encuentra en la contabilidad de capital, que orienta al empresario sobre sus medios productivos y su situación financiera, permitiendo valorar éxitos y fracasos empresariales.
A pesar de su importancia, ciertas corrientes críticas rechazan el cálculo monetario por considerarlo materialista o superficial, prefiriendo mundos idealizados. En realidad, la capacidad racional y crítica que el cálculo provee es fundamental para sostener la civilización cuantitativa y el progreso material y moral.
Finalmente, el capítulo destaca que la evolución del cálculo monetario fue condición necesaria para la creación de una ciencia sistemática de la acción humana, la praxeología, permitiendo abordar la economía de mercado con métodos lógicos para calcular los resultados de las actuaciones humanas.
Ejemplos reales. Una empresa tecnológica como Apple utiliza el cálculo monetario para decidir qué productos desarrollar, evaluando costos de producción, precios de venta y demanda esperada, asegurando rentabilidad.
En la agricultura, un productor decide qué cultivos sembrar basándose en el cálculo monetario que compara costos de insumos y precios de mercado esperados, descartando los productos no rentables.
Empresas de transporte como Uber aplican cálculo monetario para establecer tarifas dinámicas que cubran costos, optimicen ganancias y respondan a la demanda en tiempo real.
En las finanzas personales, el presupuesto mensual es un cálculo monetario que ayuda a decidir qué gastos son prioritarios y cómo maximizar el ahorro y la inversión.
El papel fundamental del cálculo monetario como una brújula esencial para la acción productiva dentro de una economía de mercado. Se explica que este cálculo permite a los individuos distinguir entre producciones rentables y no rentables, y es la base para la planificación de costos y beneficios y la contabilidad de pérdidas y ganancias. La capacidad de realizar este cálculo está intrínsecamente ligada a la propiedad privada de los medios de producción y a la existencia de un medio de intercambio comúnmente aceptado, como el dinero. El autor también argumenta que el cálculo monetario es crucial para la civilización moderna, permitiendo el uso de la aritmética para mejorar la vida y facilitando el desarrollo de la ciencia de la acción humana (praxeología y economía). Finalmente, el texto reconoce la resistencia al cálculo monetario, atribuyéndola a quienes prefieren la fantasía a la lógica crítica inherente a este sistema.