Profundiza en la naturaleza del capitalismo y la economía de mercado, argumentando que la propiedad privada de los medios de producción es fundamental para la civilización y el progreso. El autor enfatiza la soberanía del consumidor, explicando que son ellos, a través de sus decisiones de compra, quienes dirigen la producción y determinan el éxito o fracaso de empresarios y capitalistas. Además, el documento desmitifica la competencia, distinguiéndola de la rivalidad biológica y presentándola como un motor esencial que impulsa a los productores a servir mejor a los consumidores. Critica la confusión terminológica y las políticas intervencionistas que, bajo la apariencia de proteger al pueblo, buscan restringir la competencia y socavar la economía de mercado.