La verdadera libertad solo existe dentro del marco de una organización social y, específicamente, en una economía de mercado. Desafía la noción de una libertad "natural" pre-social, enfatizando que la libertad individual emerge de la capacidad de elegir objetivos y medios dentro de las interacciones humanas y las limitaciones de las leyes físicas y praxeológicas. La intervención estatal se justifica únicamente para proteger la cooperación social y la civilización de la agresión interna y externa, incluyendo el servicio militar y los impuestos necesarios para tal fin. Sin embargo, cualquier expansión del poder gubernamental más allá de estas funciones protectoras inevitablemente restringe la libertad y conduce al totalitarismo. La fuente concluye que la libertad económica en una sociedad contractual, donde las personas sirven a otros para servirse a sí mismas a través del intercambio voluntario, es el fundamento de todas las demás libertades, y que la abolición de esta lleva a la anulación de cualquier derecho individual, dejando solo la obediencia.