Crítica contundente contra el uso de métodos matemáticos y estadísticos, denominados "cataláctica matemática", para abordar problemas económicos como precios y costos, contrastándolos con la "cataléctica lógica" o economía apriorística. El autor argumenta que la aproximación matemática es inherentemente defectuosa, ya que parte de suposiciones falsas, como la idea de una economía cuantitativa basada en la medición, y confunde la historia económica con la teoría. Se identifican tres escuelas principales de economistas matemáticos—estadísticos, aquellos interesados en relaciones precio-costo sin referencia monetaria, y quienes buscan analogías con la mecánica—y se rechaza la validez de sus ecuaciones y fórmulas para analizar el proceso dinámico del mercado. El escrito concluye que la verdadera economía se centra en el análisis de la acción humana y que los modelos matemáticos se limitan a describir estados de equilibrio imaginarios, sin ofrecer una comprensión del funcionamiento real del mercado.