Visualiza que das un regalo a un amigo no solo por generosidad, sino porque esperas que él responda algún día, fortaleciendo su lazo. Así resume Marcel Mauss, antropólogo francés, en su obra clave Ensayo sobre el don (1925), cómo la economía no es solo dinero y lucro, sino un tejido vivo de relaciones humanas cargadas de moralidad. Desde la escuela austriaca de economía, piensa en Mises o Hayek, que enfatiza las elecciones individuales libres, Mauss añade una capa antropológica: el intercambio crea obligaciones sociales que evitan el caos del puro egoísmo. Profundicé en su texto y cruces con economistas como Adam Smith (quien en Teoría de los sentimientos morales ve la simpatía como base del comercio) y polanyianos como Karl Polanyi, que critican el mercado desbocado. Lo clave: Mauss ve el "don" como un ciclo de dar, recibir y devolver, que une lo material con lo ético, desafiando al "homo economicus" egoísta de la economía clásica.
En sociedades arcaicas como los maoríes o las tribus del Pacífico, este ciclo genera cohesión: das un festín (potlatch), recibes prestigio moral y devuelves para mantener alianzas. Ejemplo real: en el potlatch de los kwakwaka'wakw del noroeste americano, jefes queman bienes valiosos no por locura, sino para ganar honor y estabilidad social, una "economía moral" donde el no devolver rompe lazos y jerarquías. Crítica al capitalismo moderno: hemos roto esa reciprocidad, priorizando el lucro individual sobre las obligaciones colectivas, lo que genera desigualdad (como en la crisis de 2008, donde los bancos "dieron" préstamos tóxicos sin esperar "devolución" ética).
Desde una lente austriaca, Mauss complementa: el libre mercado necesita moral implícita (Hayek hablaba de "orden espontáneo" social), pero sin reciprocidad cultural, se deshumaniza. Polanyi lo lleva más allá en La gran transformación , viendo el mercado como ficción que ignora el "embedding" social.
Mauss no es anticapitalista puro, sino un llamado a humanizar la economía, integrando moral para sociedades justas relevante hoy con el auge de economías colaborativas como Airbnb, donde reseñas crean "devoluciones" simbólicas.