La sociedad humana y la cooperación, argumentando que la sociedad surge de la acción concertada y la división del trabajo, no de un contrato o de sentimientos innatos. Se enfatiza que la sociedad es un producto consciente y deliberado, motivado por el reconocimiento de que el trabajo cooperativo es más productivo que el individual. El autor critica las visiones holísticas y colectivistas que conciben la sociedad como una entidad autónoma superior al individuo, contrastándolas con la perspectiva liberal y utilitaria que ve la sociedad como un medio para que los individuos mejoren su propio bienestar. Finalmente, se explica la Ley de Asociación de Ricardo para ilustrar cómo la división del trabajo beneficia a todos, incluso a los menos eficientes, sentando las bases de la cooperación humana y el desarrollo social.
Naturaleza y Origen de la Cooperación Humana:
Acción Concertada y Deliberada: La sociedad es definida como acción concertada y cooperación, producto de un comportamiento consciente y deliberado. No se originó por un contrato formal en un momento dado, sino que surge de las acciones diarias de individuos que buscan cooperar y colaborar para alcanzar fines concretos.
División del Trabajo y Combinación del Esfuerzo: La cooperación humana es esencialmente división del trabajo y combinación del esfuerzo. Esta división del trabajo es uno de los grandes motores del desarrollo del mundo y del cambio evolutivo.
Factores Fundamentales: Los dos hechos fundamentales que originan la cooperación, la sociedad y la civilización, transformando al animal hombre en ser humano, son:
1. La labor realizada bajo la división del trabajo es más fecunda que la practicada de forma aislada. 2. La inteligencia humana es capaz de reconocer esta verdad.
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Ley de la Utilidad Marginal. Esta ley explica cómo los individuos valoran las cosas como medios para aliviar el malestar, asignando un rango específico a cada porción de un bien y destacando que el valor no es intrínseco, sino subjetivo y basado en la utilidad marginal. Además, se contrasta la utilidad marginal con conceptos erróneos de utilidad total o las leyes psicofísicas, enfatizando que la valoración es un acto de preferencia y no de medición aritmética.
La Ley del Rendimiento, que describe la existencia de combinaciones óptimas de factores de producción y cómo las desviaciones de estas combinaciones resultan en rendimientos decrecientes o no proporcionales. Se subraya que esta ley es aplicable a todas las formas de producción, tanto agrícola como industrial, y es fundamental para entender la escasez de los bienes económicos.
Finalmente, el documento explora el trabajo humano como un medio para la supresión del malestar, distinguiéndolo del ocio y de las actividades que proporcionan gratificación inmediata. Se hace hincapié en que el trabajo es un factor escaso y no específico, cuya productividad influye directamente en el bienestar. También se diferencia el trabajo ordinario de la labor del genio creador, que no puede ser enmarcada dentro de la concepción praxeológica del trabajo, siendo un fin en sí mismo y no un medio. Concluye que la producción es un fenómeno intelectual y espiritual, guiado por la razón humana, que transforma elementos dados en medios para fines específicos, resaltando el papel central de la mente en la actividad económica.
La incertidumbre y la acción están intrínsecamente ligadas, de hecho, el texto sugiere que son dos maneras de afirmar la misma cosa: la noción de acción implica la incertidumbre del futuro.
Aunque se pueda suponer que todos los eventos están predeterminados por leyes inmutables y la interconexión causal de los fenómenos, para el hombre que actúa, el futuro siempre resulta incierto.
Si los seres humanos pudieran conocer el futuro, no necesitarían elegir ni actuar, sino que reaccionarían como autómatas a estímulos, sin voliciones personales.
Filósofos que rechazaron la autonomía de la voluntad argumentaron que el hombre está sujeto a las leyes ineludibles de la causalidad, y desde el punto de vista de un "Primer Hacedor", podrían tener razón. Sin embargo, para el hombre, la acción es un hecho dado.
La acción humana y las ciencias naturales: El texto aclara que no se afirma que el hombre sea "libre" al escoger, sino que el individuo prefiere y procede consecuentemente.
Las enseñanzas de las ciencias naturales son inaplicables para explicar por qué el sujeto actúa de cierta manera, y no de otra. La ciencia natural no puede predecir el futuro, solo pronosticar los resultados de actuaciones determinadas.
Campos de imprevisibilidad: Dos ámbitos de acción permanecen imprevisibles: 1. Los fenómenos naturales insuficientemente conocidos. 2. Los actos humanos de elección. La ignorancia en estos dos terrenos tiñe de incertidumbre toda actividad.
Certeza y probabilidad: La certeza apodíctica solo existe en los sistemas deductivos de las ciencias apriorísticas.
En el campo de la realidad, el cálculo de probabilidades es la máxima aproximación a la certidumbre. Para la praxeología, la investigación de la certeza de los teoremas de las ciencias naturales empíricas carece de importancia práctica, ya que su alta probabilidad los hace válidos para fines prácticos.
La construcción de una máquina, por ejemplo, es solo parte de un programa más amplio, cuyo éxito final depende de condiciones futuras imprevisibles con certeza.
Las necesidades y gustos futuros, las reacciones humanas, los descubrimientos científicos y técnicos venideros, y las ideologías políticas futuras solo pueden pronosticarse con márgenes de probabilidad. La acción siempre apunta hacia un futuro desconocido y es, por tanto, una especulación arriesgada.
Mientras la teoría general del saber humano investiga la verdad y la certeza, el mundo de la probabilidad concierne específicamente a la praxeología.
Probabilidad de clase vs. Probabilidad de caso y la acción: La praxeología se enfoca en dos tipos distintos de probabilidad: la probabilidad de clase (o de frecuencia) y la probabilidad de caso (típica de las ciencias de la acción humana).
La probabilidad de clase opera en las ciencias naturales (dominadas por la causalidad), donde se conoce el comportamiento de una clase de fenómenos, pero no de los individuales (ej. mortalidad estadística).
La probabilidad de caso se da en el terreno de la acción humana (regulada por la teleología), donde se conocen algunos factores determinantes de un evento, pero no todos. Aquí se trata de eventos únicos que no forman parte de ninguna clase y no se pueden calcular numéricamente.
Cualquier intento de valoración numérica de la probabilidad de caso es una metáfora o una estimación personal, no un cálculo basado en frecuencias.
La figura del especulador frente al ingeniero social:
El ingeniero busca eliminar la incertidumbre y controlar todos los elementos que maneja, operando en la órbita de lo cierto para problemas técnicos.
En contraste, el hombre que actúa en el mundo real se enfrenta a otros que también operan por sí y para sí, lo que lo convierte en un especulador. Su éxito o fracaso depende de su habilidad para prever el futuro. La "ingeniería social" es criticada como un concepto de dictadura, que pretende manipular a los seres humanos como el ingeniero manipula la materia, negando la libre volición y enfrentándose con la incertidumbre de la acción humana.
La predicción praxeológica:
El conocimiento praxeológico permite predecir con certeza apodíctica las consecuencias de diversas formas de acción, pero nunca sobre aspectos cuantitativos.
Por ejemplo, se puede predecir que una caída en la demanda provocará una baja en el precio, pero no la cuantía de esa baja. La comprensión es el único procedimiento adecuado para abordar la incertidumbre de las condiciones futuras y los problemas cuantitativos en la acción humana.
Se advierte contra el error fundamental de los enfoques cuantitativos en economía, que olvidan la falta de relaciones constantes en las dimensiones económicas y la continua reestructuración causada por mutaciones en valoraciones y relaciones de intercambio.
La incertidumbre es una condición inherente a la acción humana, ya que el futuro es desconocido y no completamente predecible, especialmente en lo que respecta a las elecciones y decisiones de los individuos. Aunque la ciencia natural puede ofrecer pronósticos y el cálculo de probabilidades se acerca a la certidumbre en fenómenos de clase, la acción individual se inserta en un terreno de incertidumbre fundamental, donde cada elección es una especulación.
Si bien la lógica y la matemática manejan sistemas de razonamiento independientes del tiempo (sincrónicos), el sistema praxeológico, desde el punto de vista epistemológico, presupone las categorías de tiempo y causalidad.
La praxeología se interesa por el cambio, la causalidad, el "demasiado tarde" y el "demasiado temprano", siendo anterioridad y consecuencia conceptos esenciales para su razonamiento.
Orientación hacia el futuro y ubicación en el presente:
La acción apunta siempre al futuro; por su esencia, consiste en planear y actuar para alcanzar un mañana mejor. Su objetivo es lograr condiciones futuras más satisfactorias.
La acción influye exclusivamente sobre el futuro; nunca sobre el presente, el cual se hunde inexorablemente en el pasado.
Aunque el objetivo es el futuro, la acción se halla en el presente, porque este instante encarna su realidad. El presente ofrece una oportunidad para la acción, comparando el pasado con el futuro.
El praxeológico presente debe amoldarse al pasado astronómico, entendiendo el pasado como aquello que todavía conserva su validez actual y es idéntico a la acción.
El malestar que impulsa la acción produce las circunstancias futuras tal como el actor entiende que se presentarían si no interviniera.
Naturaleza de la acción y la coherencia: La acción humana implica la concurrencia de condiciones específicas para lograr los objetivos perseguidos.
La acción humana se aplica a esfuerzos concertados de varias acciones. Las actuaciones suceden invariablemente, unas más rápido que otras. Sería erróneo atribuir la coincidencia temporal a un propósito unitario.
La constancia y la racionalidad son nociones completamente diferentes. La coherencia praxeológica es indispensable. Esto implica que el interés del actor debe adaptarse continuamente a las cambiantes condiciones. Un sistema lógico, en contraste, debe ser coherente y no presentar contradicciones.
Rechazo de la "irracionalidad" en la acción: Praxeología rechaza el concepto de acción "irracional" o "no racional". No se puede diferenciar la acción racional de la "irracional" basándose en la formulación de proyectos o planes previos.
Atribuir "no racional" a una acción es simplemente un juicio de valor arbitrario.
El principio praxeológico establece que no existe una "anti-irracionalidad" praxeológica. La refutación de este teorema es un objetivo de la praxeología.
La presencia de "ánimo" es una virtud esencial en el hombre que actúa, permitiéndole adaptarse rápidamente y ajustar su conducta a las mutables condiciones del mercado.
El texto parte de una premisa fundamental de la praxeología: toda acción humana está dirigida hacia un fin o meta, donde los fines (objetivos) se satisfacen a través de medios. El actor transforma "cosas" en "medios" mediante la razón y la valoración subjetiva, una idea esencial que separa esta ciencia de las ciencias naturales. La economía, entendida aquí como ciencia praxeológica, estudia la acción humana en su contexto social, no el mundo físico en sí.
La distinción entre medios y fines fortalece el entendimiento de la economía como una ciencia de la acción humana (Mises profundizó mucho en esta idea). Por ejemplo, un automóvil es solo "cosa" hasta que un individuo lo reconoce como medio para ir al trabajo o para lograr bienestar personal. Esto implica que la valoración económica y la misión de las políticas públicas deberían partir siempre de esta centralidad en la acción humana y la subjetividad de valores.
Escasez y administración de recursos. Un punto clave es la inevitabilidad de la escasez: los medios son siempre limitados respecto a los fines que se desean alcanzar. Si no existiera esta limitación, la acción humana carecería de sentido. La economía, por tanto, nace de la necesidad de administrar recursos escasos para lograr objetivos deseados.
En la práctica actual, esta premisa es crucial para políticas públicas y para el sector privado. Por ejemplo, en tiempos de crisis económica y ambiental, entender la escasez como un límite real refuerza la importancia del ahorro, la inversión eficiente y la innovación para aumentar la productividad y la sostenibilidad.
Valoración subjetiva y errores colectivos. El texto explica que la economía no debe presuponer decisiones "correctas" o "verdaderas" — solo valora lo que realmente ocurre, no lo que debería ocurrir. Ejemplos históricos incluyen la persistencia social en creencias erróneas que afectan mercados (como la mandrágora en la antigüedad o burbujas financieras en tiempos modernos).
Esto tiene una gran relevancia en el análisis político y social actual: las políticas basadas en prejuicios o en creencias erróneas se mantienen porque la sociedad puede resistirse a abandonar ideas que no son racionales — esto se observa en fenómenos como la resistencia a cambios tecnológicos, el populismo económico o la intervención excesiva en mercados.
Clasificación y valoración de bienes.
El texto clasifica bienes en cuatro grandes categorías: Bienes libres: disponibles en abundancia, no requieren administración ni son objeto de acción. Bienes económicos: recursos escasos y objeto de actuación humana. Bienes de consumo: satisfacen necesidades directamente. Bienes de producción: permiten generar otros bienes, en una cadena jerárquica.
Esta ordenación sirve para comprender la teoría del valor y el precio, los bienes de producción se valoran en función de su capacidad de producir bienes de consumo. Por ejemplo, en la cadena productiva del café, la semilla (bien de producto de consumo).
Soluciones posibles. Desde la filosofía y política liberal conservadora: Es fundamental respetar el conocimiento disperso que tienen los individuos sobre sus circunstancias, evitando imposiciones centralizadas y doctrinarias. La acción humana es siempre subjetiva y sus juicios valiosos, incluso con errores. Por lo tanto, la libertad económica y el respeto a las elecciones individuales son clave para el bienestar social y económico. Las políticas deben favorecer la transparencia y educación para corregir errores sin forzar soluciones que nieguen la diversidad valorativa.
En economía y emprendimiento: La realidad de la escasez nos impulsa a innovar. Emprendedores contemporáneos que entienden la acción como respuesta a necesidades humanas combinan efectivamente medios materiales y tecnológicos para crear valor. Ejemplos como la revolución energética con paneles solares o la tecnología fintech muestran cómo se transforman medios de producción para alcanzar nuevos fines sociales y de mercado.
En análisis jurídico: La regulación debe tomar en cuenta que los agentes actúan con fines subjetivamente valorados y limitados por la realidad. La excesiva intervención o rigidez puede suprimir la creatividad y la adaptación al cambio, fundamentales en una economía dinámica. Se requiere un balance que fomente la innovación, proteja derechos fundamentales y permita la evolución del marco legal conforme cambian medios y fines.
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Modelos de política pública que muestran beneficios económicos por más racionalidad se basan principalmente en la formulación, implementación y evaluación que integran.
Modelo Racional Clásico: Este modelo enfatiza un proceso sistemático donde se identifica claramente un problema público, se recopila información cuantitativa y cualitativa para medirlo, se generan alternativas fundamentadas en sustentos teóricos, y se selecciona la solución que maximice la eficacia y eficiencia mediante análisis costo-beneficio. Este modelo busca mitigar problemas sociales con decisiones racionales, objetivas y orientadas a resultados concretos (eficacia y costo).
Políticas Públicas Basadas en Evidencia (PPBE): De gran auge, consiste en diseñar políticas usando la mejor evidencia científica disponible, con investigación rigurosa para determinar qué funciona y qué no en la práctica. Esto permite una toma de decisiones más eficiente y efectiva, mejorando la relación costo-beneficio y permitiendo la identificación y corrección de políticas ineficaces o contraproducentes. Se busca reemplazar las políticas ideológicas o populistas por decisiones fundamentadas en resultados reales medibles.
Enfoque Económico en las Políticas Públicas: Usa la teoría del bienestar para analizar la asignación eficiente de recursos escasos. Busca maximizar la satisfacción social mediante mecanismos de mercado libres y bien regulados, con intervenciones gubernamentales para corregir fallos y mejorar equidad, como subsidios o impuestos redistributivos. El análisis costo-beneficio es clave para decidir dónde y cómo intervenir con mayor impacto positivo económico-social.
Beneficios Económicos de la Racionalidad en Políticas Públicas.
Eficiencia y Sostenibilidad: Las políticas racionales optimizan recursos públicos y privados, evitando desperdicios y malas asignaciones, lo que conduce a un uso más sostenible del gasto público y privado.
Reducción de la Pobreza y Desigualdad: Mediante intervenciones bien diseñadas, basadas en datos y evidencia, es posible focalizar recursos y programas sociales de manera que impacten efectivamente en población vulnerable, reduciendo brechas sociales y mejorando el bienestar colectivo.
Estabilidad y Credibilidad Institucional: El respeto a la racionalidad y evidencia mejora la confianza de inversionistas y ciudadanía, lo que favorece la inversión, el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica.
Innovación y Adaptabilidad: La evaluación continua permite adaptar las políticas a cambios sociales y económicos, promoviendo una economía dinámica y competitiva.
Estos modelos y enfoques ya son aplicados en países con alta institucionalidad, como los sistemas de política pública en Reino Unido con sus "What Works Centers", que difunden y evalúan el impacto de políticas sociales y económicas para aumentar su efectividad real.
Defender la razón hoy tiene consecuencias políticas y económicas profundas y multifacéticas, clave para entender los desafíos contemporáneos en ambos ámbitos.
Fortalecimiento del Estado de derecho y la institucionalidad: Defender la razón implica proteger las instituciones democráticas, la justicia imparcial y la deliberación racional en política. La defensa de la razón combate la intolerancia, la represión de la disidencia y el autoritarismo, pues quienes recurren a la violencia o la censura para imponerse demuestran la debilidad racional de sus argumentos. Así, la razón es la base para la legitimidad política y la convivencia pluralista en sociedades complejas.
Impulso a la democracia deliberativa: Estimula una cultura política donde las decisiones públicas se basan en debates razonados, con ciudadanos apelando a principios compartidos y evitando imposiciones dogmáticas o emocionales. Esto fortalece el ideal del liberalismo político que John Rawls conceptualiza como razón pública, donde la legitimidad del poder descansa en la aceptación racional por parte de la ciudadanía.
Resistencia a ideologías irracionales y populismos: La defensa de la razón combate discursos basados en prejuicios, desinformación o sentimientos como la envidia, que a menudo alimentan políticas económicas y sociales erróneas, como el socialismo dogmático o posturas racistas. La razón permite analizar las ideas y políticas en función de sus hechos y resultados, en lugar de en emociones o posiciones identitarias.
Consecuencias económicas de defender la razón hoy.
Políticas económicas basadas en evidencia: Defender la razón impulsa el diseño de políticas económicas que se fundamentan en datos, análisis riguroso y resultados comprobables, no en dogmas ni intereses particulares. Esto es crucial para manejar desafíos como la inflación, la desigualdad o las crisis financieras, y para reconocer cuándo los sectores contribuyen o no al progreso económico.
Promoción de mercados competitivos y cooperación social: La racionalidad económica apunta a sistemas donde la cooperación, el mercado libre y la innovación se apoyan en reglas claras y respeto a la libertad individual, facilitando progreso y desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, la razón exige reconocer y corregir fallos de mercado y desigualdades que limiten las oportunidades para todos.
Evitar impactos negativos de decisiones irracionales: Por ejemplo, la irracionalidad en políticas comerciales (aranceles) o regulaciones puede elevar precios, reducir crecimiento y aumentar pobreza. La razón promueve una economía que evalúa cuidadosamente costos y beneficios, evitando efectos contraproducentes para el bienestar general.
Este texto defiende la primacía de la razón como la facultad humana fundamental que permite el conocimiento, el progreso y la civilización. Enfatiza que la razón, aunque no omnisciente, es el filtro definitivo a través del cual los humanos pueden comprender la realidad. El autor critica ideologías y escuelas de pensamiento que niegan o socavan la razón, como el irracionalismo, el racismo y el dogmatismo ideológico.
Filosofía y epistemología. El autor sigue una epistemología racionalista, afirmando que no puede haber ciencia de lo irracional y que las hipótesis deben ajustarse a la lógica y a los hechos empíricos. La razón se presenta como un fundamento indivisible: no puede ser probada por nada más allá de sí misma, sino que sigue siendo la herramienta esencial que distingue a los humanos de los animales. Este punto de vista resuena con la ilustración clásica y las filosofías liberales que enfatizan la universalidad y la objetividad.
Economía y filosofía política. Una importante aplicación contemporánea radica en criticar el socialismo y las ideologías supremacistas raciales, que el autor considera emocionalmente impulsadas y lógicamente defectuosas. El texto advierte contra el descarte de los hechos para combatir el racismo, al tiempo que reconoce que algunas razas históricamente han contribuido más al progreso de la civilización, una postura controvertida pero basada en hechos contra el negacionismo ideológico.
Aboga por evaluar las doctrinas políticas en competencia, incluido el socialismo, por sus méritos teóricos puros, despojados de prejuicios históricos o personales, destacando la necesidad de honestidad intelectual en el discurso político.
Implicaciones históricas y sociales. El texto subraya el fracaso de los gobiernos y los poderes políticos para tolerar opiniones razonadas disidentes, utilizando en su lugar la fuerza. Esta represión es evidencia de ideas débiles en lugar de su fuerza. El argumento defiende el debate abierto y el libre intercambio de ideas esenciales en las democracias liberales.
Relevancia contemporánea y ejemplos del mundo real. Polarización política y cultura de la cancelación: El clima social y político actual a menudo exhibe intolerancia hacia puntos de vista opuestos, reflejando la represión descrita. Las plataformas y los gobiernos a veces silencian la disidencia en lugar de participar a través de un debate razonado.
Racionalismo científico en la pandemia: La crisis de COVID-19 destacó el choque entre la razón científica y las creencias irracionales o teorías de conspiración. Los éxitos y fracasos de la respuesta global muestran la importancia de adherirse al análisis empírico y racional.
Discusiones raciales y culturales: Los debates modernos sobre raza y desigualdad pueden beneficiarse del llamado de este texto a confrontar los hechos incómodos con honestidad en lugar de descartar el conocimiento debido a temores ideológicos, promoviendo una comprensión matizada sobre las simplificaciones.
Debate sobre los sistemas económicos: La advertencia contra la adhesión emocional a los sistemas político-económicos nos recuerda que debemos analizar críticamente el capitalismo, el socialismo y otros modelos en función de sus méritos y resultados racionales, más allá de la mera lealtad ideológica.
El concepto del polilogismo y la comprensión histórica, con referencias explícitas a posturas marxistas, racistas y su interpretación ideológica de la lógica y la razón.
Se destaca una crítica hacia las ideas que sostienen que la lógica o la capacidad racional es distinta según razas, clases o naciones, enfatizando la unidad de la estructura lógica de la mente humana. Se argumenta que los juicios de valor y percepciones históricas dependen de circunstancias personales y no de determinismos raciales o clasistas.
El texto refuta la idea de que la herencia racial o clase social predetermina juicios, citando ejemplos contrapuestos como religiosos ascetas y miembros de diversas clases y orígenes raciales, quienes comparten ideales similares.
Desde la visión económica y política, se critica la interpretación marxista que presenta el advenimiento del socialismo como inevitable y necesario, con justificaciones para la violencia revolucionaria, lo que es contrapuesto a la defensa liberal de la acción racional y pacífica en política y economía.
Se subraya la importancia de la razón objetiva en la historia y la política, y la necesidad de evitar el sesgo ideológico para captar la verdad, una posición afín al pensamiento crítico liberal y a la Escuela Austriaca de economía, que enfatiza la acción humana racional, la propiedad privada y el orden espontáneo.
Se denuncia las manipulaciones ideológicas que deforman los juicios históricos y políticos y defiende la capacidad universal de la razón humana como fundamento para comprender la realidad social y económica con justicia y objetividad.
Desde la perspectiva de la Escuela Austriaca y pensamiento liberal. La Escuela Austriaca sostiene que la economía es el resultado de la acción humana racional y subjetiva, y que los sistemas basados en violencia o coerción fracasan en respetar los derechos individuales y la libertad. Este texto critica las premisas marxistas que legitiman la revolución violenta y plantean un determinismo histórico, que choca con el principio liberal del libre albedrío y la responsabilidad individual.
Tratado Economico. Acción Humana. Pagina 104 al 107. Ludwig Von Mises. #EconomíaAustríaca #PluralismoEconómico #EducaciónFinanciera #FriedrichHayek #CarlMenger #PensamientoCrítico #HistoriaEconómica #Empredimiento #EducaciónContinua #AcciónHumana #Kirzner #Descentralización #InnovaciónEconómica #EstudiarTransforma #sentimientosmorales https://redmisesamerica.blog/bibliotecaredmisesamerica/ Difundo ideas con rigor y verdad, por la libertad, la razón y la equidad. Si este saber deseas promover, comparte y ayúdame a hacerla crecer.
"polilogismo racial" está centrado en una crítica a la idea de que diferentes razas tengan estructuras mentales y modos de razonamiento distintos. Se cuestiona la validez del polilogismo, que es la idea de que las diferentes razas piensan de maneras completamente diferentes, y se argumenta desde una perspectiva filosófica y científica que el pensamiento lógico y la razón son universales en la especie humana.
El texto explica que el polilogismo marxista, que propone que diferentes clases sociales tienen diferentes formas de razonamiento, no es más que un intento arbitrario para defender doctrinas socialistas sin base científica. Por otro lado, el polilogismo racial, que sostiene que las diferentes razas tienen diferentes lógicas, también es cuestionado, aunque se reconoce que las razas se diferencian por rasgos físicos visibles.
El argumento fundamental es que, aunque no se haya encontrado evidencia anatómica concreta de diferencia en las capacidades cerebrales entre razas, no se debe descartar la hipótesis, pero tampoco hay evidencia suficiente para apoyarla. Además, se menciona que las diferentes civilizaciones tienen culturas y mentalidades diferentes, pero esto no significa que unas sean superiores o inferiores, sino simplemente distintas.
El texto sostiene que todas las razas enfrentan los mismos retos y objetivos básicos, como la supervivencia, la lucha contra enfermedades y el aumento de la productividad, y que el uso de la razón es común a todas ellas. El concepto de progreso o civilización es relativo a la cultura y mentalidad de cada grupo, y no se puede juzgar con criterios universales.
Finalmente, se argumenta que las categorías de pensamiento humano no son arbitrarias sino que reflejan realidades biológicas y ontológicas, por lo que la lógica y la razón son universales y esenciales para la supervivencia humana, independientemente de la raza.
Ejemplos reales: 1. El mahattma Gandhi, quien defendía firmemente sus creencias filosóficas, aceptó la medicina moderna occidental para tratar una apendicitis, mostrando que los avances científicos y tecnológicos occidentales son valorados y buscados incluso por culturas con sistemas de pensamiento diferentes.
2. Los pueblos nativos de América no usaban la rueda, pero eso no era una cuestión de lógica distinta, sino de circunstancias culturales e históricas. De hecho, hoy en día usan ruedas y tecnologías modernas porque tienen sentido práctico para su supervivencia.
3. Las civilizaciones china e india, con culturas muy distintas a la occidental, han desarrollado sistemas complejos y avanzados en ciencia, filosofía y organización social, evidenciando que la razón y el pensamiento lógico están presentes en todas las razas humanas.