
Elaborado por Roberto Jesús Rodríguez Vera para la Red Mises América.
En La libertad, Mijaíl Bakunin desarrolla una defensa radical de la libertad humana y una crítica profunda de todas las formas de dominación política, económica y religiosa. La obra reúne reflexiones sobre el Estado, la revolución social, el movimiento obrero, la organización popular y el papel de las clases sociales en la transformación histórica.
Para Bakunin, la libertad no es una condición individual aislada, sino una realidad que sólo puede existir plenamente dentro de una sociedad basada en la igualdad y la cooperación. La verdadera libertad surge cuando las personas pueden desarrollar sus capacidades sin estar sometidas a autoridades políticas, económicas o religiosas. Por ello rechaza la idea de que el Estado sea el garante de la libertad; sostiene que toda institución estatal, independientemente de su forma, tiende a concentrar poder y a limitar la autonomía de los individuos.
Una de las tesis centrales del libro es la distinción entre sociedad y Estado. Mientras la sociedad surge de manera natural a través de la convivencia, la cooperación y el apoyo mutuo, el Estado representa una estructura artificial de autoridad que impone obediencia mediante leyes, burocracias y mecanismos de coerción. Según Bakunin, la historia demuestra que el poder estatal siempre termina creando privilegios y desigualdades.
El autor también cuestiona las teorías que justifican la autoridad política mediante contratos sociales o supuestos acuerdos originarios. Considera que la sociedad precede al Estado y que los seres humanos se desarrollan dentro de relaciones sociales que no necesitan ser dirigidas por una autoridad central para funcionar.
A lo largo de la obra, Bakunin analiza los debates internos del socialismo del siglo XIX. Reconoce la importancia de diversos pensadores socialistas, pero se identifica especialmente con las corrientes federalistas y libertarias que defienden la organización desde abajo. En contraste, critica los proyectos que buscan utilizar el Estado como instrumento de transformación social, pues considera que toda concentración de poder genera nuevas formas de dominación.
La experiencia de la Comuna de París ocupa un lugar destacado en sus reflexiones. Bakunin la interpreta como un ejemplo histórico de autogobierno popular y de organización social basada en la iniciativa directa de los trabajadores. Ve en ella una demostración de que las masas pueden administrar sus propios asuntos sin necesidad de una autoridad centralizada.
Otro tema fundamental es la emancipación de los trabajadores. Bakunin sostiene que ninguna élite política, intelectual o económica puede liberar al pueblo. La liberación debe ser obra de los propios trabajadores mediante la organización, la solidaridad y la acción colectiva. La libertad no puede ser otorgada desde arriba; debe ser conquistada por quienes padecen la explotación y la opresión.
La organización ocupa un papel esencial en su pensamiento. Aunque confía en la capacidad creadora de las masas, rechaza la idea de que la espontaneidad por sí sola sea suficiente para transformar la sociedad. Considera necesarias las asociaciones obreras, las federaciones de trabajadores y las redes de cooperación capaces de coordinar esfuerzos y fortalecer la lucha social. Sin embargo, insiste en que estas organizaciones deben evitar reproducir estructuras jerárquicas y autoritarias.
Bakunin dedica una atención especial a la relación entre obreros y campesinos. Argumenta que ninguna revolución social puede triunfar si se limita a los centros urbanos. Los campesinos forman parte esencial del pueblo y comparten intereses fundamentales con los trabajadores industriales. Por ello defiende una alianza amplia entre todos los sectores populares frente a las clases dominantes.
El libro también contiene una crítica extensa a la burguesía. Bakunin reconoce que esta clase desempeñó un papel revolucionario durante la lucha contra el feudalismo, pero sostiene que, una vez consolidado su poder, se convirtió en una fuerza conservadora interesada en preservar sus privilegios económicos y políticos. Aunque algunos individuos burgueses pueden adherirse sinceramente a las ideas socialistas, considera que la burguesía como clase posee intereses incompatibles con una verdadera igualdad social.
La Asociación Internacional de Trabajadores aparece como un instrumento fundamental para la organización de los trabajadores a escala mundial. Bakunin valora su capacidad para promover la solidaridad internacional y coordinar las luchas obreras más allá de las fronteras nacionales. Al mismo tiempo, advierte sobre los riesgos que enfrentan todas las organizaciones: burocratización, ambición personal, concentración de poder y aparición de nuevas élites.
Una preocupación constante del autor es el problema de la autoridad. Incluso dentro de los movimientos revolucionarios observa el peligro de que ciertos dirigentes intenten sustituir la iniciativa popular por estructuras de mando. Por ello insiste en la necesidad de la crítica permanente, la vigilancia colectiva, la rotación de responsabilidades y la participación activa de todos los miembros.
En sus análisis de la situación internacional, Bakunin subraya que la pobreza por sí sola no produce revoluciones. Para que una transformación social sea posible, las masas deben desarrollar conciencia de sus derechos, confianza en su propia fuerza y capacidad de organización. La miseria puede generar resignación tanto como rebeldía; sólo la combinación de experiencia, solidaridad y conciencia política puede convertir el descontento en una fuerza revolucionaria.
La obra concluye defendiendo una revolución internacional basada en la cooperación entre pueblos y trabajadores de distintos países. Frente a Estados cada vez más organizados y poderosos, Bakunin propone una red internacional de asociaciones libres capaces de coordinar esfuerzos sin crear nuevas estructuras de dominación.
Idea central del libro
La libertad humana sólo puede realizarse plenamente en una sociedad sin dominación política, económica ni religiosa. La emancipación debe surgir de la acción organizada de los propios trabajadores y sectores populares, mediante asociaciones libres, solidaridad, federalismo y autogobierno. Toda concentración de poder tiende a generar nuevas formas de opresión; por ello la revolución social debe construir la libertad desde abajo y no desde el Estado.

Capítulo I: “A la conquista de la libertad”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin desarrolla su concepción de la libertad humana y de la sociedad.
1. La libertad es una conquista, no un don
Bakunin sostiene que el ser humano nace sometido a las fuerzas de la naturaleza y a las influencias sociales. La libertad no aparece de manera espontánea ni es un regalo divino; se conquista mediante el desarrollo de la conciencia, el conocimiento y la acción colectiva.
2. El ser humano es un producto de la sociedad
Aunque cada persona posee individualidad, nadie se forma aislado. Las ideas, valores, costumbres y formas de pensar provienen de la sociedad en la que se nace. El individuo es moldeado por su entorno social antes incluso de desarrollar pensamiento propio.
3. Crítica al individualismo absoluto
Bakunin rechaza la idea de que una persona pueda ser verdaderamente libre por sí sola. La libertad individual depende de la libertad de los demás. Una libertad aislada es una ficción; la libertad auténtica es siempre social.
4. Diferencia entre sociedad y Estado
Uno de los argumentos centrales del capítulo es la distinción entre:
- La sociedad: fenómeno natural e indispensable para la vida humana.
- El Estado: institución histórica creada mediante la dominación, la conquista y la violencia.
Para Bakunin, la sociedad es necesaria porque permite el desarrollo humano; el Estado, en cambio, representa la autoridad organizada que limita la libertad.
5. La autoridad social y la autoridad estatal
La influencia de la sociedad sobre los individuos es inevitable. Sin embargo, esta influencia es distinta de la coerción estatal.
- La sociedad influye de manera natural.
- El Estado impone mediante leyes, fuerza y castigos.
Por ello, Bakunin considera que el Estado es una forma de dominación, mientras que la vida social es la condición misma de la libertad.
6. Libertad y solidaridad son inseparables
La tesis fundamental del capítulo es que:
La libertad de cada individuo sólo puede existir y ampliarse gracias a la libertad de todos los demás.
La solidaridad social no es el enemigo de la libertad; es su fundamento. Cuanto más libres sean las personas que nos rodean, más libre será cada uno.
7. Emancipación universal
Bakunin afirma que ninguna persona puede ser completamente libre mientras existan grupos oprimidos. Por eso vincula la libertad individual con:
- La emancipación de los trabajadores.
- La liberación de los campesinos.
- La igualdad entre hombres y mujeres.
- La libertad de todos los pueblos.
La libertad debe ser universal o no será verdadera.
8. Transformación social
La moralidad no depende principalmente de la voluntad individual sino de las condiciones sociales. Para mejorar a los individuos es necesario transformar la sociedad, eliminando las instituciones basadas en la desigualdad y construyendo relaciones fundadas en la igualdad, la solidaridad y el respeto mutuo.
Idea central del capítulo
La libertad humana no es independencia absoluta ni aislamiento. Es un producto social que sólo puede realizarse plenamente en una comunidad basada en la igualdad y la solidaridad. Por ello, la liberación de cada persona depende de la liberación de todos.

Capítulo II: “El gobierno de los hombres inteligentes y virtuosos”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin critica la idea de que una sociedad deba ser gobernada por una élite de personas supuestamente más inteligentes, sabias o virtuosas que el resto.
1. El mito de los gobernantes virtuosos
Bakunin parte de una pregunta: si la sociedad necesita gobierno, ¿quién debería gobernar?
La respuesta habitual es que deben hacerlo los más inteligentes y virtuosos. Sin embargo, Bakunin considera que esta idea es irreal porque resulta imposible garantizar que quienes llegan al poder sean realmente los mejores.
2. El poder corrompe
Incluso suponiendo que existieran personas extraordinariamente sabias y honestas, el simple hecho de ocupar posiciones de autoridad terminaría transformándolas.
El privilegio y el poder generan:
- Arrogancia.
- Separación respecto al resto de la sociedad.
- Pérdida de sensibilidad hacia las necesidades reales de las personas.
- Tendencia a conservar el poder.
3. Crítica al gobierno de los sabios
Bakunin rechaza especialmente la idea de una sociedad dirigida por científicos, expertos o académicos.
Considera que:
- La ciencia es valiosa para comprender la realidad.
- Pero la ciencia no puede sustituir la vida real.
- Los seres humanos concretos son más complejos que cualquier teoría.
Por ello, una sociedad gobernada exclusivamente por expertos terminaría imponiendo abstracciones sobre personas reales.
4. Los límites de la ciencia
La ciencia puede:
- Explicar fenómenos.
- Descubrir leyes generales.
- Ayudar a comprender la sociedad.
Pero no puede:
- Sustituir la experiencia humana.
- Crear la vida social.
- Decidir por todos cómo deben vivir.
Para Bakunin, la misión de la ciencia es iluminar el camino, no gobernar a los seres humanos.
5. Contra la tecnocracia
Bakunin anticipa una crítica a lo que hoy llamaríamos tecnocracia.
Sostiene que un gobierno de expertos podría convertirse en una nueva forma de dominación porque:
- Los especialistas tenderían a considerarse superiores.
- El conocimiento se transformaría en privilegio.
- La población quedaría subordinada a quienes dicen saber más.
6. La aristocracia de la inteligencia
Según Bakunin, la aristocracia intelectual puede llegar a ser más peligrosa que otras aristocracias.
Mientras la nobleza se justificaba por el nacimiento y la burguesía por la riqueza, la élite intelectual pretende justificar su dominio mediante el conocimiento.
Esto crea una nueva jerarquía basada en la supuesta superioridad intelectual.
7. Ciencia sí, gobierno científico no
Bakunin no es enemigo de la ciencia.
Defiende:
- La educación universal.
- El desarrollo del conocimiento.
- La difusión de la ciencia entre toda la población.
Lo que rechaza es que los científicos se conviertan en gobernantes.
La ciencia debe servir a la sociedad, no dominarla.
8. La libertad como autogobierno
La conclusión del capítulo es que ninguna élite —ni religiosa, ni política, ni económica, ni científica— debe gobernar permanentemente a los demás.
La libertad sólo puede existir cuando las personas participan directamente en la organización de su propia vida social, sin someterse a una clase dirigente que afirme saber qué es lo mejor para ellas.
Idea central del capítulo
El conocimiento es indispensable para la emancipación humana, pero cuando los expertos convierten su saber en una fuente de autoridad política, surge una nueva forma de dominación. La ciencia debe orientar y educar; nunca gobernar.

Capítulo III: “Estado y libertad”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin desarrolla una de sus críticas más profundas al Estado. Su tesis central es que Estado y libertad son incompatibles: cuanto más poder posee el Estado, menos libertad tienen los individuos.
1. La “teología del Estado”
Bakunin comienza analizando la imagen idealizada del Estado.
Según sus defensores, el Estado representa:
- El bien común.
- La justicia.
- La moral.
- El interés colectivo.
Por ello se enseña que el deber supremo del ciudadano es sacrificarse por el Estado. Bakunin llama a esta visión una “teología política”, porque convierte al Estado en una especie de divinidad secular.
2. Crítica al contrato social
Bakunin rechaza la teoría de Jean-Jacques Rousseau según la cual la sociedad habría nacido de un contrato libre entre individuos.
Argumenta que:
- Los seres humanos nunca existieron como individuos aislados antes de la sociedad.
- La sociedad es anterior al Estado.
- El llamado “contrato tácito” es una ficción utilizada para justificar la autoridad política.
3. La sociedad es natural; el Estado es artificial
Una distinción fundamental del capítulo es:
Sociedad
- Surge espontáneamente.
- Es natural.
- Permite la cooperación humana.
- Hace posible la libertad.
Estado
- Surge históricamente mediante dominación y centralización.
- Impone obediencia.
- Sustituye la iniciativa de las personas por la autoridad.
Para Bakunin, la sociedad crea a los individuos; el Estado los somete.
4. La libertad no nace de la autoridad
El autor rechaza la idea de que los seres humanos necesiten una autoridad superior para comportarse moralmente.
Sostiene que:
- El bien sólo tiene valor cuando es libremente elegido.
- Una acción deja de ser verdaderamente moral cuando es impuesta por la fuerza.
- La obediencia no produce libertad ni virtud auténtica.
5. Solidaridad y liberta
Bakunin insiste en que la libertad humana sólo existe dentro de la vida social.
Las dos leyes fundamentales de la humanidad son:
- La solidaridad social.
- La libertad.
No son principios opuestos, sino complementarios. La libertad surge precisamente de la cooperación entre seres humanos.
6. El peligro del Estado democrático
Una de las ideas más originales del capítulo es que incluso un Estado elegido democráticamente puede convertirse en una forma de opresión.
Aunque se presente como representante del pueblo:
- Sigue concentrando poder.
- Mantiene una minoría gobernante.
- Conserva mecanismos de coerción.
Por ello, el problema no es solamente quién gobierna, sino la existencia misma de una estructura permanente de dominación. (Desarrollo coherente con la crítica general del capítulo al Estado.)
7. La verdadera organización social
Bakunin propone una organización basada en:
- Asociaciones libres.
- Cooperación voluntaria.
- Federalismo.
- Autogobierno de comunidades y trabajadores.
La cohesión social debe surgir desde abajo, no imponerse desde arriba.
Idea central del capítulo
La sociedad es la condición natural de la libertad; el Estado es una institución de dominación que pretende sustituir la iniciativa libre de las personas por la autoridad. La libertad auténtica sólo puede desarrollarse en una sociedad organizada mediante la solidaridad, la cooperación voluntaria y el autogobierno.

Capítulo IV: “De Proudhon y Marx a la Comuna”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin analiza las principales corrientes del socialismo del siglo XIX, compara las ideas de Pierre-Joseph Proudhon y Karl Marx, y reflexiona sobre el significado revolucionario de la Comuna de París.
1. Crítica al socialismo autoritario
Bakunin sostiene que gran parte de los socialistas anteriores a 1848 compartían una tendencia común: querían organizar y dirigir la sociedad desde arriba mediante planes, reglamentos y estructuras centralizadas. Aunque buscaban la emancipación social, conservaban una visión autoritaria de la transformación social.
2. Proudhon como defensor de la libertad
Bakunin presenta a Proudhon como una figura decisiva porque rompió con el socialismo autoritario.
Según él, Proudhon:
- Defendió la libertad individual y colectiva.
- Rechazó la intervención del Estado en la organización social.
- Propuso asociaciones libres de productores.
- Consideró que la vida económica debía organizarse espontáneamente desde la sociedad y no desde el gobierno.
De estas ideas surgiría posteriormente el federalismo libertario.
3. Diferencias con Marx
Bakunin reconoce que Marx realizó críticas válidas a algunas debilidades teóricas de Proudhon, pero considera que el marxismo tiende a privilegiar la centralización política y la conquista del poder estatal.
La diferencia fundamental entre ambos enfoques sería:
- Proudhon: libertad, federalismo y organización desde abajo.
- Marx: centralización política y transformación mediante la acción del Estado revolucionario.
Para Bakunin, el riesgo es que la revolución termine creando una nueva clase dirigente.
4. La importancia de la Comuna de París
Bakunin considera la Comuna de París como una experiencia histórica extraordinaria porque representó un intento real de autogobierno popular.
La Comuna mostró que:
- Los trabajadores podían organizarse por sí mismos.
- Era posible desafiar al Estado centralizado.
- La revolución debía surgir desde la iniciativa popular y local.
5. Revolución desde abajo
Uno de los temas centrales del capítulo es que la emancipación social no puede ser impuesta por una élite política.
Bakunin insiste en que:
- La revolución debe ser obra de las masas.
- Las organizaciones populares deben conservar su autonomía.
- La libertad no puede construirse mediante mecanismos de dominación.
6. Crítica al jacobinismo
Bakunin observa que dentro de la Comuna coexistían tendencias distintas.
Los jacobinos poseían más experiencia política y administrativa, pero los sectores socialistas impulsaban una transformación social más profunda. Según él, el gran valor de la Comuna fue precisamente haber abierto el camino hacia una revolución social y no simplemente política.
7. Federalismo y autonomía
La alternativa propuesta por Bakunin consiste en una federación de:
- Comunas libres.
- Asociaciones obreras.
- Organizaciones voluntarias.
La unidad social debe construirse mediante acuerdos libres entre comunidades autónomas y no mediante una autoridad central.
Idea central del capítulo
La emancipación social sólo puede realizarse mediante la acción libre y autónoma de los trabajadores organizados desde abajo. Frente al socialismo centralizador y estatal, Bakunin reivindica el federalismo, la autogestión y el ejemplo histórico de la Comuna de París como expresión de una revolución basada en la libertad.

Capítulo V: “La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin desarrolla una de las ideas fundamentales del movimiento obrero: la liberación de los trabajadores no puede ser concedida por gobiernos, partidos, intelectuales o benefactores; debe ser conquistada por los propios trabajadores mediante su organización y acción colectiva.
1. La emancipación no puede venir desde arriba
Bakunin parte de una afirmación central de la Asociación Internacional de Trabajadores:
“La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos”.
Para él, ningún grupo privilegiado puede liberar al pueblo. Cuando una minoría pretende hacerlo en nombre de las masas, termina sustituyendo una forma de dominación por otra.
2. La ignorancia popular no justifica la tutela
Bakunin reconoce que gran parte de la clase trabajadora carece de educación formal y formación teórica. Sin embargo, considera que esta situación no justifica que una élite gobierne en su nombre.
La experiencia cotidiana de explotación proporciona a los trabajadores una comprensión profunda de su propia situación, incluso cuando no poseen conocimientos académicos.
3. Crítica al paternalismo socialista
El autor critica a quienes sostienen que primero debe educarse al pueblo y después emanciparlo.
Según Bakunin, esa postura invierte el orden real de las cosas:
- La miseria dificulta el aprendizaje.
- La explotación impide el desarrollo humano.
- La libertad crea las condiciones para la educación.
Por ello afirma que los trabajadores deben emanciparse primero y, mediante esa emancipación, ampliar posteriormente su conocimiento y desarrollo cultural.
4. La revolución nace de las masas
Bakunin sostiene que bajo la aparente resignación de obreros y campesinos existen fuerzas sociales capaces de transformar el mundo.
La pasividad no es natural ni permanente:
- Surge del miedo.
- De la represión.
- De la costumbre de obedecer.
Cuando las masas adquieren confianza y encuentran ejemplos de lucha, pueden convertirse en protagonistas de cambios revolucionarios profundos.
5. La importancia del ejemplo
Una idea recurrente del capítulo es que las grandes transformaciones comienzan cuando algunos individuos y grupos toman la iniciativa.
El ejemplo práctico:
- Inspira confianza.
- Rompe la resignación.
- Demuestra que el cambio es posible.
Por eso Bakunin concede gran importancia a la organización y a la acción directa.
6. Organización obrera y solidaridad
La emancipación requiere algo más que indignación.
Los trabajadores necesitan:
- Asociarse.
- Organizarse.
- Desarrollar vínculos de solidaridad.
- Coordinar esfuerzos comunes.
Sin organización, las aspiraciones populares pueden dispersarse; con organización, pueden convertirse en una fuerza capaz de transformar la sociedad.
7. Contra la dependencia de líderes salvadores
Bakunin rechaza la idea de esperar a:
- Políticos providenciales.
- Reformadores ilustrados.
- Gobiernos benevolentes.
- Intelectuales dirigentes.
La libertad no puede ser otorgada desde arriba; sólo puede construirse desde abajo mediante la participación activa de quienes sufren la opresión.
8. La libertad como aprendizaje práctico
El autor sostiene que las personas aprenden a ser libres ejerciendo la libertad.
La experiencia de:
- Organizarse.
- Tomar decisiones colectivas.
- Defender intereses comunes.
constituye una escuela mucho más eficaz que cualquier instrucción puramente teórica.
Idea central del capítulo
La liberación de los trabajadores no puede ser concedida por ninguna élite política, intelectual o económica. Sólo la acción consciente, solidaria y organizada de los propios trabajadores puede destruir las relaciones de dominación y construir una sociedad libre.

Capítulo VI: “Campesinado y revolución”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin sostiene que ninguna revolución social puede triunfar si se limita a los trabajadores urbanos. La transformación de la sociedad requiere la participación activa de los campesinos, que constituyen una parte fundamental del pueblo.
1. La revolución no puede ser sólo urbana
Bakunin critica a quienes creen que la revolución será realizada exclusivamente por los obreros de las ciudades.
Afirma que:
- Una insurrección únicamente urbana terminaría aislada.
- El campo podría volverse indiferente o incluso hostil.
- Los gobiernos utilizarían a los campesinos contra los trabajadores urbanos.
Por ello insiste en que la revolución social debe involucrar simultáneamente a ciudad y campo.
2. El desprecio hacia los campesinos es un error
Uno de los principales obstáculos para esa alianza es la actitud de muchos revolucionarios urbanos.
Bakunin observa que:
- El trabajador de ciudad suele considerarse más ilustrado.
- Con frecuencia mira al campesino con superioridad.
- Ese desprecio provoca rechazo y desconfianza.
Según él, ninguna alianza revolucionaria puede construirse sobre la base del menosprecio.
3. Los campesinos no son enemigos naturales de la revolución
Aunque muchos campesinos parecen conservadores, Bakunin sostiene que esto no significa que apoyen espontáneamente a los gobiernos o a las clases privilegiadas.
Los campesinos también sufren:
- Explotación económica.
- Impuestos.
- Abusos administrativos.
- Dependencia de propietarios y autoridades.
Sus intereses reales están más cerca de los trabajadores que de las élites gobernantes.
4. La necesidad de comprender las aspiraciones campesinas
Bakunin insiste en que los revolucionarios deben partir de las necesidades concretas del campo.
No basta con llevar programas teóricos o doctrinas abstractas.
Es necesario comprender:
- El deseo de autonomía.
- La defensa de la tierra.
- La independencia frente a autoridades externas.
- La vida comunitaria tradicional.
La revolución debe conectarse con esas aspiraciones reales.
5. Revolución social y revolución universal
El autor afirma que el Estado posee recursos enormes:
- Ejército.
- Policía.
- Burocracia.
- Apoyo de las clases privilegiadas.
Por ello una revolución limitada difícilmente podrá vencerlo.
Sólo una movilización amplia de todas las clases populares puede destruir el poder estatal. La revolución social exige la participación conjunta de campesinos y obreros.
6. Instinto popular y conciencia revolucionari
Bakunin considera que el pueblo posee instintos de justicia y libertad, pero esos instintos no bastan por sí solos.
A lo largo de la historia:
- Las masas han aceptado religiones opresivas.
- Han tolerado gobiernos autoritarios.
- Han soportado sistemas injustos.
Por eso es necesario desarrollar conciencia social y organización revolucionaria que permitan transformar esos instintos en acción efectiva.
7. El pueblo debe corregir sus propios errores
Una idea importante del capítulo es que ningún grupo externo puede liberar al pueblo.
Bakunin afirma que:
- El pueblo puede equivocarse.
- Pero sólo él puede rectificar sus errores.
- Toda tutela permanente termina creando nuevas formas de dominación.
La emancipación debe surgir desde la propia experiencia popular.
8. La alianza entre obreros y campesinos
La conclusión práctica del capítulo es la necesidad de una alianza revolucionaria entre:
- Trabajadores industriales.
- Jornaleros agrícolas.
- Campesinos.
- Sectores populares rurales.
Sin esa unión, las fuerzas del Estado y de las clases dominantes conservarán la capacidad de dividir y derrotar cualquier intento de transformación social.
Idea central del capítulo
La revolución social sólo puede triunfar mediante la unión de obreros y campesinos. El desprecio hacia el mundo rural divide al pueblo y fortalece al Estado. La emancipación requiere una alianza basada en el respeto mutuo, la solidaridad y la participación conjunta de la ciudad y el campo.

Capítulo VII: “¿Puede ser socialista la burguesía?”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin examina la relación entre la burguesía y el socialismo. Su conclusión es que, aunque algunos burgueses puedan simpatizar con ciertas reformas sociales, la clase burguesa como conjunto no puede identificarse plenamente con el proyecto de emancipación socialista porque sus intereses fundamentales son distintos de los de los trabajadores.
1. El auge del socialismo atrae a muchos sectores
Bakunin observa que el crecimiento del movimiento socialista llevó a que numerosos grupos comenzaran a declararse socialistas:
- Conservadores socialistas.
- Liberales socialistas.
- Radicales socialistas.
- Incluso religiosos que adoptaban un lenguaje social.
Según él, muchos de estos sectores no abrazaban realmente la transformación social, sino que intentaban apropiarse de la fuerza creciente del socialismo para revitalizar proyectos políticos ya debilitados.
2. Dos caminos opuestos
Bakunin describe dos grandes caminos históricos.
Por un lado:
- La libertad universal.
- La igualdad económica y social.
- La emancipación completa del proletariado.
- La revolución social.
Por otro lado:
- La defensa de privilegios.
- La autoridad religiosa.
- La monarquía.
- Las jerarquías tradicionales.
- La subordinación de las masas trabajadoras.
Para él, no es posible recorrer simultáneamente ambos caminos.
3. El ideal burgués de libertad
Bakunin sostiene que la burguesía defiende una forma particular de libertad.
Se trata de:
- Libertad política para las clases poseedoras.
- Protección de la propiedad privada.
- Instituciones representativas favorables a los propietarios.
Mientras tanto, las masas trabajadoras continúan sometidas a la dependencia económica.
Por ello considera que la libertad burguesa es parcial y limitada.
4. Cuando los trabajadores reclaman igualdad
Mientras las clases populares permanecen pasivas, el liberalismo burgués parece compatible con los derechos y las libertades.
Sin embargo, Bakunin afirma que cuando los trabajadores comienzan a exigir:
- Igualdad efectiva.
- Derechos económicos.
- Participación real en la riqueza social.
muchos defensores del liberalismo abandonan rápidamente sus principios y recurren a la represión para proteger sus intereses.
5. El vínculo entre gobierno y privilegio
Una parte importante del capítulo analiza la función de los gobiernos.
Bakunin sostiene que los gobiernos tienden a cumplir dos objetivos:
- Mantener el orden social existente.
- Preservar los privilegios de quienes ejercen el poder.
Por esta razón considera que las instituciones políticas suelen actuar en defensa de las clases dominantes.
6. La incompatibilidad de intereses
Aunque algunos individuos procedentes de la burguesía puedan apoyar sinceramente la causa popular, Bakunin argumenta que la burguesía como clase tiene intereses estructurales distintos de los del proletariado.
La clase trabajadora busca:
- Igualdad social.
- Fin de la explotación.
- Transformación económica profunda.
La burguesía, en cambio, obtiene beneficios del sistema existente y tiene incentivos para conservarlo.
7. La revolución social como ruptura
Bakunin considera que la emancipación de los trabajadores requiere una transformación mucho más profunda que simples reformas políticas.
La revolución social implica:
- Eliminar privilegios económicos.
- Sustituir relaciones de dominación por relaciones de igualdad.
- Construir nuevas formas de organización basadas en la cooperación y la libertad.
8. El protagonismo del proletariado
La conclusión del capítulo es que la transformación social debe apoyarse principalmente en los trabajadores y en las clases populares.
Aunque puedan existir aliados individuales provenientes de otros sectores sociales, la fuerza decisiva de la emancipación reside en quienes padecen directamente la explotación económica.
Idea central del capítulo
La burguesía puede adoptar ocasionalmente un discurso socialista, pero como clase social está ligada a la conservación de privilegios económicos y políticos. La emancipación auténtica sólo puede surgir de la acción independiente de los trabajadores y de una transformación social que vaya más allá de las libertades formales defendidas por el liberalismo burgués.

Capítulo VIII: “Burguesía no, socialismo sí”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin profundiza en su crítica a la burguesía y argumenta que la transformación socialista no puede depender de una clase social cuyos intereses están ligados a la conservación del orden existente. Para Bakunin, el futuro pertenece al movimiento popular y al socialismo, no a la burguesía.
1. La burguesía ha agotado su papel histórico
Bakunin reconoce que la burguesía desempeñó un papel revolucionario en el pasado.
Fue la clase que:
- Combatió privilegios feudales.
- Impulsó cambios políticos.
- Favoreció el desarrollo económico y cultural.
Sin embargo, sostiene que esa etapa ha terminado. La burguesía ya no representa el progreso histórico, sino la defensa de sus privilegios adquiridos.
2. De clase revolucionaria a clase conservadora
Según Bakunin, una vez conquistado el poder político y económico, la burguesía cambió de carácter.
Ahora busca:
- Mantener su riqueza.
- Preservar el orden social existente.
- Defender la propiedad acumulada.
- Evitar transformaciones profundas.
La misma clase que antes luchó contra privilegios se convierte ahora en defensora de nuevos privilegios.
3. El miedo al pueblo
Bakunin afirma que la burguesía teme cada vez más la movilización popular.
Cuando los trabajadores reclaman:
- Igualdad económica.
- Derechos sociales.
- Transformaciones profundas,
la burguesía suele recurrir al Estado, a las leyes represivas y a la fuerza pública para proteger sus intereses.
4. Incapacidad para crear un nuevo futuro
Una de las críticas centrales del capítulo es que la burguesía ha perdido su capacidad creadora.
Bakunin la describe como:
- Intelectualmente agotada.
- Políticamente temerosa.
- Aferrada al pasado.
- Incapaz de ofrecer soluciones a los problemas sociales modernos.
Mientras en otros tiempos encabezó grandes transformaciones, ahora intenta impedirlas.
5. El socialismo como fuerza histórica emergente
Frente al agotamiento de la burguesía, Bakunin presenta al socialismo como la nueva fuerza histórica.
El socialismo expresa:
- Las aspiraciones de igualdad.
- La solidaridad entre trabajadores.
- La emancipación de los explotados.
- La construcción de una sociedad sin privilegios.
No se trata simplemente de una doctrina política, sino de una tendencia social que surge de las condiciones reales de la vida popular.
6. El papel de la juventud
Bakunin concede especial importancia a la juventud.
Considera que los jóvenes poseen:
- Energía moral.
- Espíritu crítico.
- Menor apego a privilegios establecidos.
- Mayor disposición al cambio.
Sin embargo, advierte que muchos terminan adoptando los intereses de la clase dominante cuando se integran plenamente en la vida burguesa.
7. Los individuos pueden cambiar, las clases no
Bakunin distingue entre personas y clases sociales.
Reconoce que:
- Algunos burgueses pueden convertirse sinceramente al socialismo.
- Pueden incorporarse a la lucha popular.
- Pueden abandonar sus privilegios.
Pero insiste en que la burguesía como clase mantiene intereses incompatibles con una transformación socialista profunda.
8. El protagonismo popular
La esperanza de cambio no reside en las élites económicas ni políticas.
Bakunin sostiene que el motor de la historia será:
- El proletariado.
- Los trabajadores manuales.
- Los campesinos.
- Los sectores populares organizados.
Son ellos quienes tienen interés directo en construir una sociedad más igualitaria.
Idea central del capítulo
La burguesía desempeñó en el pasado un papel revolucionario, pero se ha convertido en una clase conservadora dedicada a preservar sus privilegios. El socialismo representa la nueva fuerza histórica capaz de impulsar la igualdad y la emancipación, apoyándose en la acción organizada de los trabajadores y de las clases populares.

Capítulo IX: “De la Internacional a la vida cotidiana”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin reflexiona sobre el papel de la Asociación Internacional de Trabajadores, su organización y la manera en que los ideales revolucionarios deben trasladarse de la teoría a la práctica cotidiana de los trabajadores.
1. La solidaridad internacional de los trabajadores
Bakunin sostiene que la explotación capitalista no es un fenómeno aislado de cada país, sino un sistema internacional.
Por ello afirma que:
- La lucha obrera también debe ser internacional.
- Los trabajadores de distintos países tienen intereses comunes.
- La solidaridad entre pueblos es indispensable para la emancipación social.
La misión fundamental de la Internacional consiste precisamente en organizar esa solidaridad militante entre los trabajadores del mundo.
2. Una transformación total de la sociedad
La Internacional no busca únicamente mejoras salariales o reformas parciales.
Según Bakunin, su objetivo es mucho más amplio:
- Superar el orden político existente.
- Transformar las estructuras económicas.
- Reemplazar instituciones basadas en la dominación.
- Construir una nueva organización social fundada en la libertad y la cooperación.
3. Dos fuerzas impulsan el cambio
Bakunin identifica dos motores fundamentales de la revolución social:
a) Las necesidades y sufrimientos de las masas
La explotación, la pobreza y las injusticias generan un creciente descontento popular.
b) Una nueva filosofía social
Las ideas de igualdad, solidaridad y emancipación ofrecen una dirección consciente a esas luchas.
La revolución surge cuando ambas fuerzas se encuentran.
4. La importancia de la organización
Una de las tesis centrales del capítulo es que la indignación por sí sola no basta.
Las masas pueden rebelarse, pero si carecen de organización:
- Se dispersan.
- Pierden coordinación.
- Resultan vulnerables frente al poder estatal.
Por eso Bakunin insiste en fortalecer constantemente las asociaciones obreras y los vínculos de solidaridad.
5. El ejemplo de la Comuna de París
Bakunin menciona la experiencia de la Comuna de París como demostración de que pequeños grupos organizados pueden ejercer una influencia enorme en momentos de crisis.
Cuando las masas se movilizan:
- La organización previa se vuelve decisiva.
- La claridad de objetivos adquiere gran importancia.
- La acción coordinada multiplica la fuerza popular.
6. La solidaridad debe vivirse diariamente
El capítulo no se limita a la acción revolucionaria.
Bakunin insiste en que la solidaridad debe expresarse:
- En el trabajo.
- En la vida pública.
- En las asociaciones obreras.
- En las relaciones cotidianas entre trabajadores.
La revolución comienza a construirse antes de la insurrección, mediante prácticas permanentes de cooperación y apoyo mutuo.
7. Política sí, pero no política burguesa
Bakunin aclara que no rechaza toda actividad política.
Lo que rechaza es:
- La política basada en la competencia por el poder estatal.
- La política de los partidos burgueses.
- La subordinación del movimiento obrero a intereses ajenos.
Mientras exista la dominación de clase, los trabajadores deberán intervenir en la lucha social y política, pero conservando su independencia.
8. Revolución práctica y no retórica
El autor concluye con una advertencia:
Las organizaciones revolucionarias deben evitar las grandes declaraciones vacías y concentrarse en la acción efectiva.
Más importante que los discursos son:
- La organización.
- La disciplina voluntaria.
- La solidaridad real.
- La capacidad de actuar colectivamente.
Bakunin considera que la revolución se construye mediante hechos concretos y no únicamente mediante palabras.
Idea central del capítulo
La emancipación social requiere una organización internacional de los trabajadores basada en la solidaridad cotidiana, la acción colectiva y la independencia frente a la política burguesa. La revolución no nace sólo de las ideas ni sólo del descontento, sino de la unión entre conciencia, organización y lucha popular.

Capítulo X: “Balance crítico de la Internacional”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin realiza una evaluación crítica de la Asociación Internacional de Trabajadores. Aunque reconoce su enorme importancia para la organización obrera internacional, advierte sobre los peligros internos que pueden amenazar cualquier movimiento revolucionario.
1. Ninguna organización está libre de corrupción
Bakunin sostiene que incluso las organizaciones creadas para combatir la opresión pueden desarrollar problemas internos.
La Internacional, por su escasez de recursos, difícilmente podía sufrir corrupción económica importante. Sin embargo, existía otro peligro:
- La vanidad.
- La ambición personal.
- El deseo de prestigio.
- La búsqueda de influencia sobre otros.
Para Bakunin, estas formas de corrupción pueden ser tan peligrosas como la corrupción material.
2. El instinto de mando
Uno de los argumentos centrales del capítulo es que existe en muchas personas una tendencia natural a ejercer autoridad sobre los demás.
Ese impulso puede aparecer incluso entre revolucionarios sinceros.
Cuando una persona adquiere influencia o reconocimiento dentro de una organización, corre el riesgo de:
- Creerse indispensable.
- Acumular poder.
- Sustituir la cooperación por la dirección autoritaria.
- Convertirse en una nueva élite.
3. El poder tiende a corromper
Bakunin insiste en una idea recurrente de todo el libro:
El problema no es solamente la maldad de algunas personas, sino los efectos del propio poder.
Incluso individuos honestos pueden degradarse cuando:
- No existe control.
- No existe oposición.
- No existe vigilancia colectiva.
La concentración de autoridad favorece inevitablemente la corrupción moral.
4. La responsabilidad de las masas
Una reflexión importante del capítulo es que los déspotas no aparecen por generación espontánea.
Bakunin afirma que:
- La ignorancia.
- La pasividad.
- La obediencia ciega.
- Los hábitos serviles.
crean el ambiente que permite el surgimiento de opresores y gobernantes autoritarios.
Por ello, la libertad depende también de la participación activa y vigilante de la población.
5. Necesidad de control permanente
Para evitar la degeneración del poder, Bakunin propone:
- Rotación de responsabilidades.
- Fiscalización constante.
- Crítica abierta.
- Oposición permanente dentro de las organizaciones.
Nadie debe ocupar posiciones de autoridad durante demasiado tiempo.
6. La moral revolucionaria
Según Bakunin, la verdadera moral revolucionaria exige combatir en uno mismo:
- La ambición.
- El egoísmo político.
- El deseo de dominación.
La lucha contra la autoridad no debe limitarse al Estado; también debe aplicarse dentro de los propios movimientos revolucionarios.
7. La organización como instrumento, no como fin
Bakunin recuerda que la Internacional existe para servir a los trabajadores.
Cuando una organización comienza a:
- Defender a sus dirigentes.
- Preservar estructuras burocráticas.
- Priorizar su propia conservación,
corre el riesgo de olvidar su objetivo original: la emancipación social.
8. Libertad y vigilancia colectiva
La conclusión del capítulo es que la libertad sólo puede mantenerse cuando las personas participan activamente en el control de las instituciones que crean.
La mejor defensa contra el autoritarismo no es confiar en líderes virtuosos, sino establecer mecanismos permanentes de participación, crítica y supervisión popular.
Idea central del capítulo
Toda organización revolucionaria corre el riesgo de reproducir las mismas relaciones de dominación que pretende combatir. La única forma de evitarlo es mediante el control colectivo, la crítica permanente, la limitación del poder y la participación activa de todos sus miembros.

Capítulo XI: “Necesidad del partido y revolución internacional”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin reflexiona sobre cómo debe organizarse la acción revolucionaria en un período de crisis social. Aunque mantiene su rechazo a toda forma de dominación política permanente, sostiene que la revolución necesita organización, coordinación y grupos comprometidos capaces de impulsar el movimiento popular sin sustituirlo.
1. La revolución ya está en marcha
Bakunin comienza señalando que las circunstancias históricas han cambiado.
Lo que antes era preparación para una futura revolución se ha transformado en una situación revolucionaria concreta. Por ello considera necesario adaptar la estrategia a las nuevas condiciones y pasar de la teoría a la acción organizada.
2. La organización es indispensable
El autor rechaza la idea de que la espontaneidad por sí sola sea suficiente.
Afirma que:
- Las masas son la fuerza decisiva de la revolución.
- Pero esa fuerza necesita coordinación.
- La dispersión debilita los movimientos populares.
- La organización aumenta la eficacia de la acción colectiva.
La cuestión central no es sustituir al pueblo, sino ayudar a que su energía actúe de forma más coherente.
3. El partido no debe gobernar al pueblo
Bakunin critica los proyectos revolucionarios que buscan dirigir a las masas desde arriba.
Su desacuerdo con los modelos centralizadores se basa en que:
- Ningún grupo posee la verdad absoluta.
- Ninguna minoría debe convertirse en autoridad permanente.
- La revolución debe pertenecer al conjunto del pueblo y no a una élite dirigente.
Por ello rechaza toda forma de dictadura revolucionaria centralizada.
4. Los “estados mayores” revolucionarios
Aunque rechaza la dominación política, Bakunin considera necesaria la existencia de pequeños grupos de revolucionarios comprometidos.
Su función sería:
- Coordinar esfuerzos.
- Difundir ideas.
- Favorecer la organización popular.
- Mantener la cohesión del movimiento.
Estos grupos no deben gobernar, sino servir de enlace y apoyo para la acción de las masas.
5. La revolución debe ser internacional
Bakunin insiste en que la transformación social no puede limitarse a un solo país.
Las razones son:
- El poder económico actúa internacionalmente.
- Los Estados colaboran entre sí para defender el orden existente.
- Una revolución aislada corre el riesgo de ser derrotada.
Por ello defiende la cooperación revolucionaria entre trabajadores y movimientos populares de distintos países.
6. Disciplina voluntaria y acuerdos libres
Uno de los aspectos más interesantes del capítulo es la defensa de una disciplina basada en el consentimiento.
Bakunin distingue entre:
Disciplina autoritaria
- Impuesta desde arriba.
- Basada en la obediencia.
Disciplina libre
- Aceptada voluntariamente.
- Basada en acuerdos mutuos.
- Dirigida a alcanzar objetivos comunes.
La organización revolucionaria necesita reglas, pero estas deben surgir del compromiso colectivo y no de la imposición.
7. Coordinación sin centralización
Bakunin busca una fórmula que combine:
- Unidad de acción.
- Libertad individual.
- Autonomía local.
- Solidaridad internacional.
La coordinación es necesaria, pero no debe transformarse en burocracia ni en concentración permanente de poder.
8. Desconfianza frente al culto a la disciplina
El autor advierte que la disciplina puede convertirse en un instrumento peligroso cuando se utiliza para justificar la obediencia ciega.
Por ello afirma que:
- La confianza debe ganarse.
- Ningún dirigente debe ser obedecido automáticamente.
- La libertad crítica debe mantenerse incluso dentro de las organizaciones revolucionarias.
Idea central del capítulo
La revolución social necesita organización, coordinación y grupos comprometidos, pero no una élite gobernante ni una dictadura revolucionaria. La fuerza transformadora pertenece a las masas organizadas libremente, unidas por acuerdos voluntarios y por una solidaridad internacional capaz de enfrentar al poder establecido.

Capítulo XII: “Acotaciones sobre la situación internacional”
En este capítulo, Mijaíl Bakunin analiza el panorama político europeo de su tiempo y reflexiona sobre las condiciones necesarias para una revolución social. Su argumento principal es que la miseria por sí sola no produce revoluciones; para que las masas se levanten necesitan también confianza en su propia fuerza y conciencia de sus derechos.
1. La victoria de la reacción internacional
Bakunin parte de la posibilidad de que la guerra concluya con el triunfo de Prusia, lo que para él significaría una victoria de la reacción política en Europa.
Según su análisis:
- Los trabajadores serían más pobres.
- Aumentaría el descontento social.
- Las condiciones de vida empeorarían.
Sin embargo, advierte que esto no garantiza una revolución.
2. La miseria no basta para hacer una revolución
Una de las ideas centrales del capítulo es que el sufrimiento económico, por sí solo, no genera movimientos revolucionarios.
Bakunin observa que:
- Han existido pueblos extremadamente pobres durante siglos.
- Muchas sociedades soportan condiciones terribles sin rebelarse.
- El descontento no siempre se transforma en acción política.
La pobreza puede provocar resignación tanto como rebelión.
3. La importancia de la conciencia del derecho
Para que una revolución sea posible, las masas necesitan desarrollar:
- Conciencia de sus derechos.
- Sentimiento de dignidad.
- Convicción de que la injusticia no es inevitable.
Sin esa conciencia, los trabajadores pueden seguir soportando la explotación indefinidamente.
4. La fe en la propia fuerza
Bakunin insiste en que las masas deben creer en su capacidad de transformar la realidad.
La revolución requiere:
- Confianza colectiva.
- Esperanza de victoria.
- Experiencia de organización.
- Solidaridad social.
Cuando las personas consideran imposible el cambio, incluso las peores condiciones materiales resultan insuficientes para impulsar una insurrección.
5. La experiencia vale más que la teoría
El autor señala que la mayoría de los trabajadores no adquiere conciencia política mediante estudios académicos.
Esa conciencia surge principalmente de:
- La experiencia cotidiana.
- Las luchas sociales.
- La organización colectiva.
- La participación en movimientos obreros.
La práctica social educa más eficazmente que la teoría abstracta.
6. La reacción está mejor organizada que nunca
Bakunin describe una Europa dominada por fuerzas conservadoras y represivas.
Menciona:
- Estados fuertes.
- Ejércitos profesionales.
- Aparatos burocráticos.
- Instituciones religiosas influyentes.
Según él, la reacción ha convertido la represión en una auténtica ciencia política.
7. El problema de la organización popular
Frente a esa poderosa estructura estatal, Bakunin observa una debilidad fundamental:
- Las masas permanecen desorganizadas.
- Carecen de coordinación suficiente.
- No siempre comprenden plenamente sus intereses comunes.
Por ello considera indispensable fortalecer las organizaciones obreras y revolucionarias.
8. La revolución necesita preparación
El capítulo concluye subrayando que las revoluciones no surgen automáticamente de las crisis económicas.
Son necesarias:
- Organización.
- Solidaridad.
- Educación política.
- Confianza colectiva.
- Acción consciente.
La tarea revolucionaria consiste precisamente en desarrollar esas condiciones dentro del pueblo.
Idea central del capítulo
La miseria y el descontento no bastan para provocar una revolución social. Las masas sólo pueden convertirse en una fuerza transformadora cuando desarrollan conciencia de sus derechos, confianza en su propio poder y formas de organización capaces de enfrentar a una reacción política cada vez más fuerte y coordinada.
