Cuando intimidan a la oposición visible, el barrio toma la calle.
Eso es lo que muestran testimonios desde zonas como Calabazar: tensión, presencia de seguridad y vecinos que no se quedaron quietos.
Y ojo: no estamos hablando solo de líderes o activistas.
Estamos hablando de gente común, cansada de apagones, abusos y una crisis que no da tregua.
Las protestas y cacerolazos en Cuba se han repetido en distintos barrios, y los reportes recientes señalan además más represión e intimidación contra quienes alzan la voz.
Pero el mensaje es claro: aunque intenten meter miedo, el descontento sigue creciendo. Y cuando el barrio habla, se escucha fuerte.